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El desarrollo comercial de Isla Mágica requiere cambiar el PGOU

Los posibles inversores necesitan seguridad jurídica para apostar por el parque

el 06 jul 2010 / 17:44 h.

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La zona del aparcamiento frente al Teatro Central será una de las que se transforme en los próximos años.

Isla Mágica necesita crecer y el Ayuntamiento parece dispuesto a echarle una mano. ¿Cómo? En primer lugar, impulsando un cambio en el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) que permita abrir una gran superficie comercial y de ocio en una de las parcelas que ahora se usa como aparcamiento. "Pese a la crisis, hay potenciales inversores, por eso el Ayuntamiento está abierto a hacer los cambios", apuntan desde la dirección del parque temático.

 

El pasado viernes, el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, ya anunció que facilitará la implantación de nuevas empresas o proyectos que generen empleo dando vía libre a modificaciones puntuales de la ordenación urbanística. Ésta es una de ellas.

En concreto, los planes del parque temático (Cajasol es su principal accionista) para salir de los números rojos pasan por rentabilizar las nuevas parcelas incluidas en el PGOU y en el nuevo contrato de explotación del recinto. Una de ellas es la del parking de pases, junto al puente de la Barqueta, donde se prevé construir un edificio de cinco plantas con 12.000 metros cuadrados de techo edificable que podría albergar un hotel de bajo coste, oficinas, un parking y una pequeña zona comercial. Pese a que no se necesita ninguna tramitación urbanística para empezar a poner ladrillos, Isla Mágica aún está negociando con los inversores. Y no hay plazos.

La razón es que también se negocia el desarrollo de otra parcela, frente al Teatro Central, con 45.000 metros cuadrados, y ésta sí necesita la modificación del PGOU y la elaboración de un Plan Especial que habría que consensuar con el promotor. La elaboración de este plan podría necesitar más de un año.
El objetivo es levantar un gran centro comercial y de ocio con cines, restaurantes, oficinas y un gran aparcamiento. Sería la nueva puerta a Isla Mágica. Un espacio que ya existe en otros parques, como el Disney Village en París.

Eso sí, cambiar el Plan General también requerirá una larga tramitación o, lo que es lo mismo, mucho tiempo. En primer lugar, la modificación puntual tendrá que pasar por el Pleno municipal, ser sometida a exposición pública un mes, ser presentada en la comisión de seguimiento del PGOU para que partidos, vecinos, sindicatos, patronal de la construcción y colegios profesionales presenten sus alegaciones y, sobre todo, tendrá que estar avalada por informes sectoriales de la Junta como paso previo a su aprobación provisional, de nuevo, en el Pleno. Incluso la Consejería de Obras Públicas y Vivienda tendrá que dar su visto bueno final.

En el último concurso para la adjudicación del contrato de explotación del parque, propiedad de la Junta, el grupo Inverco -especialista europeo en complejos comerciales y lúdicos, respaldado por fondos de inversión británicos y socios como Parques Reunidos y Martín Casillas- intentó hacerse con el parque, pero finalmente no cambió de manos. Entre otros motivos porque los inversores no tenían garantías de que su proyecto comercial y lúdico tuviese cabida en el ordenamiento urbanístico.

Ahora, en plena crisis, el Ayuntamiento está dispuesto a impulsar todo proyecto que genere riqueza y empleo, mientras que Cajasol (que se mostró dispuesta a salir del parque) podría rentabilizar el recinto o soltar lastre. Con todo, los posibles inversores insisten en que no hay avances, que llevan cuatro años intentando cerrar un acuerdo, que los fondos ingleses están ahí y que "interés hay". Sin embargo, es necesario un acuerdo con todos los implicados: los accionistas de Isla Mágica, el Ayuntamiento y la Junta.
Hace un año, recién llegado al cargo, el presidente de Isla Mágica, Luis Navarrete, ya aseguró que estaban "abiertos a que empresarios del sector hotelero, comercial o de ocio planteen posibilidades para asociarnos y desarrollar el proyecto".

Facilidades para las superficies comerciales

En julio de 2006, tras años de debate, la Junta aprobó definitivamente el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), el que iba a ser el mapa de Sevilla para los próximos diez años. No obstante, después de poco más de tres años, el pasado 20 de noviembre, el Pleno aprobó iniciar las primeras modificaciones. Una de ellas facilita abrir más centros comerciales, sobre todo, en suelo urbano no consolidado con uso terciario: el Higuerón, San Nicolás, Santa Bárbara...

Con este cambio, la multinacional sueca Ikea, por ejemplo, tiene más fácil la adquisición de terrenos para instalarse en San Nicolás Oeste, la nueva zona urbana de expansión terciaria junto al aeropuerto de San Pablo.

En concreto, el cambio del PGOU consiste en incluir el uso de gran superficie comercial, antes no recogido en el texto. Así, se otorga un nuevo "agarre legal" a la posible apertura de este tipo de instalaciones, según informó Urbanismo. El Consistorio quiere impulsar así el desarrollo de estas bolsas de suelo donde se prevén miles de viviendas que requieren equipamientos. No obstante, en el caso de San Nicolás Oeste, la zona se destina, sobre todo, a servicios avanzados, comercios y oficinas. Sólo incluyen poco más de 400 viviendas. En Santa Bárbara, en cambio, se levantarán 17.000 pisos a largo plazo.

Otro de los cambios del PGOU iniciados afecta a la regulación de las gasolineras, que podrán abrirse en en terreno privado, y no sólo en viarios públicos.

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