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El desarrollo de los más pequeños

El Ayuntamiento aprobó una nueva subscripción al convenio que mantiene, desde hace 18 años, con la Consejería de Salud para continuar con el trabajo del Centro de Atención Infantil Temprana.

el 15 sep 2009 / 02:26 h.

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El Ayuntamiento aprobó una nueva subscripción al convenio que mantiene, desde hace 18 años, con la Consejería de Salud para continuar con el trabajo del Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT), que se realiza en los niños de cero a seis años.

El convenio sólo es el reflejo burocrático de un duro trabajo que cuatro terapeutas realizan a diario en estas instalaciones del Parque del La Alquería. Allí tratan de estimular a los niños de forma individual, por lo que no hay una metodología fija de trabajo sino varias. En cada caso, disfunción o enfermedad se puede elegir una manera de interactuar con el pequeño para que evolucione en sus primeros y decisivos años de vida.

Tal y como cuenta Brígida Ojeda, terapeuta que lleva 11 años realizando el trabajo, "no es una guardería, ni un hospital", ya que lo importante son las terapias para que los niños adquieran habilidades que por su edad, ya deberían tener. Además, son las mismas familias las que se someten al tratamiento, ya que normalmente están presentes en las actividades, siempre y cuando no sea perjudicial para sus hijos. El papel de los familiares será fundamental en la consecución última de la terapia: la normalización de los niños.

Una de las primeras actuaciones que se hace en este centro, después del diagnóstico del hijo, es que los progenitores acepten que sus niños tienen una cierta enfermedad o disfunción, obstáculo bastante difícil, como cuenta Aurora Lucena, una veterana en el programa Atención Temprana: "He tenido familias que terminan encomendándose a la Virgen de Fátima o acuden a curanderos", una posición entendible ante la desesperación de las familias, pero que no puede ser compartida por las profesionales que trabajan allí.

Las familias también tienen que aprender junto a sus hijos, sobre todo a tener paciencia. Al ser una atención caso por caso, no se sabe el tiempo que se tardará en ofrecer resultados, puede ser un mes o un año. Tampoco resulta nada fácil estar psicológicamente preparado para atender los estímulos de los pequeños -actualmente están tratando a un bebé de mes y medio-. Aurora cuenta que al principio le afectaba todo y se implicaba demasiado en los casos, con el tiempo ha aprendido que la mejor manera de ayudar a las familias es ser lo "mejor profesional posible" y realizar las terapias con mucho rigor.

Isabel González, la última terapeuta contratada, comentó que siempre se nota más "un niño con el que se ha trabajado que el que llega nuevo", al tiempo que señala que ha visto en el poco tiempo que lleva en el centro el agradecimiento enorme que tienen las familias con ellas.

Las cuatro mujeres que llevan este centro coinciden en que, dentro de la dureza que soportan, también se viven momentos muy "gratificantes", por ejemplo, en un chaval con problemas para distinguir los colores, se vuelve hacia la trabajadora que la trata y le dice: "es azul", o cuando observan muy calladas los movimientos de otro paciente con problemas de psicomotricidad: se sienta, empieza a gatear, se abrocha los botones o, como colofón, se levanta y da sus primeros pasos.

La concejal de Educación, Ana Conde, comentó que estas terapeutas tratan unos 80 casos al mes (20 cada una), aunque siempre terminan siendo algunos más y pueden llegar hasta 25 terapias.

Además la edil destacó que el programa también ha ido evolucionando, como los niños, empezando en 1990 con una trabajadora -Esperanza Rey- hasta llegar a cuatro. Actualmente la lista de espera es muy "cortita", afirma. El Consistorio recibe 121,26 euros por cada niño.

El convenio con la Consejería de Salud ya está firmado y no será necesario prorrogarlo hasta el 31 de marzo de 2009, aunque Conde señaló que "por supuesto" el año que viene volverán a pedir la prórroga del acuerdo, y el siguiente, y el siguiente...

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