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El descanso del guerrero

Vaya por delante mi felicitación al Betis por su triunfo. Jugaron su partido, contaron con el cansancio del Sevilla, aguantaron y aguardaron su momento, y ganaron justamente, aunque lo tuvo más fácil que nunca. Al César lo que es del César. Quede constancia...

el 15 sep 2009 / 22:37 h.

Vaya por delante mi felicitación al Betis por su triunfo. Jugaron su partido, contaron con el cansancio del Sevilla, aguantaron y aguardaron su momento, y ganaron justamente, aunque lo tuvo más fácil que nunca. Al César lo que es del César. Quede constancia de que el Sevilla, con el Numancia, son los dos peores equipos de 1ª en la segunda vuelta. Dice la tabla que donde hubo 5 puntos entre los de Nervión y el 5º ahora hay 1, y 3 con el 7º. Tres partidos seguidos en liga perdiendo. La ventaja esfumada. Pero, sin embargo, el personal parece menos crítico ahora que hace 5 ó 6 semanas. Y entiendo simple la razón: ahora el Sevilla da todo lo que tiene y hace lo que debe. No se le puede negar la entrega y el sacrificio, ni los planteamientos coherentes, ni que juegan los más idóneos -plaga de lesiones incluida-, ni siquiera que Jiménez está más equilibrado. Han sido 10 partidos en un mes, y la intensidad desplazada a la Copa, donde se ha eliminado a Dépor y Valencia, y se ha jugado la ida de la semifinal, con partidos al límite de tensión.

Parece que el equipo se ha tomado un descanso en liga ¿no? Lógico y comprensible. Pero la Copa vuelve en tres semanas; ahora se hace ya inexcusable ganar en Liga: se acabó el descanso. No obstante, desconfío de los partidos ante rivales que, como el Español, llevan mucho sin ganar y están hundidos en la tabla. Desconfío de los rivales propicios. Son los que peor se le dan a este Sevilla. Pero, idóneo o no, con o sin bajas, hay que empujar y ganar. Por eso no me ha parecido nada oportuno el Presidente, sin apenas ser interpelado al respecto, ratificando a Jiménez esta semana y diciendo que "será entrenador del Sevilla hasta el 30 de junio si no ocurre una desgracia futbolística". Las desgracias ocurren, Presidente, pero no creo que sea el mejor momento para hablar de ellas. Es tiempo, como siempre bien entendió, de hacer piña.

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