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El desconcierto de un gobierno que busca alcalde

Monteseirín acaba compareciendo con una muestra de apoyo improvisado de algunos concejales.

el 08 mar 2010 / 20:49 h.

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La jornada que el PSOE había organizado para transmitir un mensaje de gobernabilidad y de tranquilidad, acabó torciéndose con el paso de las horas hasta reflejar el nerviosismo de un grupo sumido en la incertidumbre.

Lo que empezó con el objetivo de limitar las apariciones ante los medios de comunicación y ceñirse a un comunicado, acabó con una estampa, la primera después del teletipo de Griñán, de Alfredo Sánchez Monteseirín, tras un atril aclarando su situación acompañado de algunos de sus concejales.

El problema es que no eran todos, ni siquiera los de su más estrecha confianza, pese a que varios habían pedido esta fórmula para expresar el respaldo del grupo a Monteseirín. Eran los que estaban allí cuando el caos del Gobierno acabó de estallar y el regidor acabó explicando su situación.

Lo hizo sonriente y destacando su "buen estado de ánimo". Pero el desconcierto existente a su alrededor no es más que un reflejo de un ambiente tenso y enrarecido desde que Griñán hizo público lo que todos sabían, que Monteseirín no iba a repetir en 2011, pero sin  trazar antes una hoja de ruta ni definir los plazos. El Gobierno no sabe cuánto tiempo tendrá alcalde, quién tomará el relevo, ni  si el próximo referente socialista estará dentro o fuera de la Plaza Nueva.

Todo empezó a las diez, en una reunión convocada por el alcalde con el grupo socialista -prevista desde el jueves para el primer día del regidor en Sevilla tras un viaje a Napoles- para trasladarles su decisión de no repetir como candidato.

Fue una cita tranquila en la que Monteseirín comunicó a los ediles sus planes, les instó a seguir trabajando "por el proyecto de transformación de la ciudad" y les aseguró que "mantendría su agenda y seguiría al frente del gobierno hasta el último día", sin especificar, eso sí, cuál sería esa última jornada. Varios concejales, críticos y vieristas, le expresaron su apoyo y su respeto.

A partir de ahí faltó lo que el propio alcalde ha asumido como una de las grandes carencias de su gobierno en repetidas ocasiones: la comunicación. El portavoz socialista, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, encargó a Francisco Fernández -de la estrecha confianza del regidor- y al edil vierista Joaquín Díaz la redacción de un comunicado conjunto.

Instantes después fueron saliendo los concejales de la reunión remitiéndose a este documento, hasta que la portavoz del Gobierno, Maribel Montaño, aclaró que no sería un comunicado, sino una declaración conjunta de los dos concejales citados.

Esto desembocó en el primer gran caos: Alberto Moriña apartó a Joaquín Díaz de los medios -"esto es de locos", llegó a decir  aludiendo a Montaño, aunque luego pidió disculpas- y no ocultó su malestar para evitar que Joaquín Díaz, que no tiene cargo de dirección en el grupo, fuera el portavoz. Fernández tuvo que lidiar también con este error de Montaño, del que la portavoz tuvo también que disculparse.

Fernández, al igual que Gómez de Celis y la propia Rosamar Prieto-Castro estaban citados poco después en Asunción, en una imagen de la que se autoexcluyó el día antes el alcalde y que venía a dar sensación de normalidad en el grupo precisamente en uno de los proyectos que avanzan a mejor ritmo de los impulsados en este mandato. Allí ambos se remitieron a un comunicado  cuya remisión a los medios nadie quería a asumir.

Los dos concejales trataron de mostrar normalidad. "Nosotros tratamos de darle respuesta a los problemas reales de los ciudadanos. El alcalde está bien, dirigiendo el Gobierno de la ciudad", apuntó Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Díaz fue más lejos: "Creo que debe agotar el mandato, pero es una decisión personal". Y de nuevo Montaño: "Nos ha contado lo que ya ha trasladado a Griñán y a otros dirigentes del partido. Nosotros no vemos otra cosa que no sea trabajar en la gestión de la ciudad".

Ya en Plaza Nueva, desde primera hora de la mañana, el alcalde había reincorporado a su agenda la presentación de un concurso que el día anterior había anulado al igual que el resto de sus citas. Leyó su dicurso, rodeado de varias concejales, y visitó la exposición. Al final volvió al atril a explicar su futuro.

Y poco a poco se fueron sumando ediles para evitar otra imagen del alcalde solo explicando su salida, y esta vez no forzado por Griñán, sino por él mismo. De nada servían ya los acuerdos de la reunión de grupo ni las discusiones sobre quién hacía o leía el comunicado.

El propio regidor fue quien lanzó su mensaje para garantizar la normalidad del Gobierno: "He informado a mis compañeros de que no voy a ser candidato, una decisión normal tras tres mandato. No entiendo el revuelo que se ha formado. El Gobierno va a seguir funcionando a tope.

Hay muchas cosas por hacer y un proyecto muy importante". La escena concluyó con la salida prácticamente solo del Ayuntamiento en dirección al Metrocentro, su gran proyecto. Más allá de Plaza Nueva, el desconcierto aumenta. El PSOE de Sevilla guarda silencio después de dejar claros sus planes: que continúe el alcalde y si no que le sustituya Rosamar Prieto-Castro.

La misma línea en la que sí insistió el PSOE-A, a través del secretario de Organización, Rafael Velasco: que acabe el mandato.

En este escenario observadores con un papel de potenciales protagonistas apenas tienen capacidad de maniobra. Como el consejero de Vivienda, Juan Espadas: "Es distraído aparecer en los periódicos, pero no tendré nada que decir en los próximos días". 

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