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El descuido verbal de Mariano Rajoy

Cuando Mariano Rajoy le dijo en voz baja el sábado pasado en La Coruña a Javier Arenas que al día siguiente le tocaba ir al "coñazo del desfile" de las Fuerzas Armadas por el Día de la Hispanidad nunca pensó en que sus palabras iban a suscitar la repercusión obtenida.

el 15 sep 2009 / 16:40 h.

Cuando Mariano Rajoy le dijo en voz baja el sábado pasado en La Coruña a Javier Arenas que al día siguiente le tocaba ir al "coñazo del desfile" de las Fuerzas Armadas por el Día de la Hispanidad nunca pensó en que sus palabras iban a suscitar la repercusión obtenida. Entre otras cosas, porque no se podía ni imaginar que su frase -un simple comentario informal y poco más- acababa de ser grabada por el micrófono de una cadena de televisión. Su exabrupto verbal generó ese mismo sábado la reacción airada del PSOE, que, en boca de Leire Pajín, afirmó que al líder de la oposición todas las cuestiones de Estado le parecen "un coñazo" y obligó a que Rajoy emitiera un comunicado horas después en el que mostraba su "máximo respeto, afecto y apoyo" a las Fuerzas Armadas y a la Fiesta Nacional. La secuencia de declaraciones de esta polémica tiene poco recorrido. Es comprensible que se use en el debate diario que mantienen PSOE y PP, pero ambas formaciones saben que no da más de sí y que no se necesitan explicaciones psicoanalíticas sobre qué quiso decir el presidente del PP. Rajoy hizo el típico comentario que cualquier ciudadano le puede formular a un amigo, un familiar o un vecino cuando hace algo que no le apetece por imperativo profesional: en este caso, asistir a un desfile militar en medio de un puente festivo. Eso sí, por responsabilidad institucional debería extremar la vigilancia para evitar que sus juicios coloquiales terminen deslizándose a la opinión pública. Después de tantos años en primera línea de la escena política, es imperdonable que cometa un fallo así, aunque es cierto que tampoco se merece por ello un linchamiento público. Ni Rajoy ni, por cierto, el propio Zapatero, a quien el PP crucificó en público el pasado marzo cuando dijo en una circunstancia similar (un comentario a Iñaki Gabilondo tras una entrevista en televisión grabado por otro micro abierto) que al PSOE le convenía mantener el estado de tensión en vísperas de las elecciones. Rajoy aprovechó ese episodio hasta la extenuación. Ahora, meses después, el PSOE le devuelve las invectivas.

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