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El desequilibrio y la rueda de la fortuna

el 05 oct 2009 / 23:55 h.

En el arranque de Vallecas, la circulación ofensiva del Betis fue la de un equipo de lujo, de la zona alta de Primera División: a un ritmo frenético. Cada aparición de Sergio García era un látigo. Cada subida de Nelson, un calambrazo por la banda. En ciertos momentos, Emana era un cañón. En otros, una bronceada fuerza de la Naturaleza dispuesta a reventar la defensa del Rayo por las buenas o, preferentemente, por las malas.

Pero eso ocurría desde la segunda línea del Betis hacia arriba. De medios atrás, todo era inestable, preocupante. Un desequilibrio. Juande sufría un horror en cada entrega. La baja de Arzu desarticuló el entramado que abrocha los cierres defensivos del Betis. Los pasillos de banda estaban desprotegidos: Nelson se repliega peor de lo que sube. El desajuste del eje central Rivas-Melli veía pasar aviones en cada ataque rayista. A los nueve minutos, el Betis ganaba 0-1. El 1-1 llegó en la primera estampida a espaldas de Nelson y los centrales, pero, a los 19 minutos, el Betis ya ganaba 1-2. Inciso: el Rayo de Mel no había aceptado un solo gol en casa hasta la llegada del ataque verdiblanco.

En la Liga Adelante, hacer dos goles en Vallecas en menos de 20 minutos es un tesoro. Pero, a los 37 minutos, ya se iba 2-2: otra rifa en el centro del área. En el 30, el Rayo había podido empatar. Una parada de Goitia, a bocajarro, lo impidió. Vías de agua a babor y estribor. Descanso, 2-2. Agridulce. ¿Cómo el Betis no iba ganando? Pues mire usted, ¿y cómo no iba perdiendo, tras encajar dos goles en 37 minutos en la ratonera vallecana?  En la segunda parte, se cayeron Emana y el ritmo. Sin chispa, el Betis sufrió pero resistió ante un Rayo sin calidad, que iba a tirones y pelotazos. Sin Emana, despegaron los centrales rayistas. Al final, por puritita casualidad, pudo ganar el Betis en un lío de rebotes. Desequilibrio, rueda de la fortuna: 2-2. Punto para el Betis en Vallecas… y, lo mejor, dos que no suma el Rayo. Notable.

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