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El destino de Camps en cinco hipótesis

El fallo del TS que obliga a reabrir el caso de los trajes alimenta las dudas sobre el futuro del líder valenciano.

el 23 may 2010 / 18:40 h.

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El presidente valenciano, en un mítin el año pasado.

A Francisco Camps cada golpe judicial le sienta mejor. Si, en mayo de 2009, la primera noticia de su imputación casi pareció aliviarle -"Por fin tengo la oportunidad de explicar en sede judicial exactamente lo que tengo que explicar", dijo- la sentencia del TS que obliga a reabrir la causa le ha dejado incluso "más feliz" de lo que estaba. Ha pasado exactamente un año desde que compareció ante el juez como imputado. Su causa se sobreseyó, volvió a abrirse el pasado día 12 y el líder regional ya está camino del banquillo de los acusados.


Y, pese a todo lo ocurrido en estos 12 meses, Camps no se ha movido ni un ápice de su posición inicial, que está ni más ni menos que en las antípodas de la postura que el Supremo evidencia en su última sentencia. El president insiste: él paga sus trajes y todo es un montaje del PSOE para enturbiar su gestión en la Generalitat. Pero, a pesar de su felicidad, todo apunta a que irá a juicio. El fallo del Supremo le ha puesto de nuevo en la picota y su carrera política está en la encrucijada de varios caminos:

1 Puede ocurrir -aunque es muy poco probable- que Camps finalmente no vaya al banquillo. El TSJ de Valencia ya archivó la causa por cohecho impropio contra el jefe de la Generalitat en agosto del año pasado, gracias al voto del juez amigo de Camps, Juan Luis de la Rúa. El PP pensó que todo se había arreglado hasta que, hace diez días, el Tribunal Supremo deshizo, uno a uno, todos los argumentos del archivo en la sentencia en la que obliga a reabrir el caso. Se trata de un fallo demoledor -dictado de modo unánime por la Sala de lo Penal del TS- que deja ahora en manos del juez instructor, José Flors, los trámites para que un jurado juzgue al president.


Según el Supremo, no hay ningún dato que incite a pensar que Orange Market habría regalado los trajes a Camps de no haber sido presidente de Valencia. Por otro lado, el tribunal alega que para que se incurra en cohecho impropio no hace falta más que aceptar un regalo en consideración al cargo desempeñado. Es decir, Camps vuelve a estar imputado y su camino hacia el banquillo es difícilmente reversible. El archivo de la causa sería, más que sorprendente, escandaloso.

2 Si finalmente se confirma que habrá juicio contra el presidente regional, podría ocurrir que Francisco Camps abandonase voluntariamente su cargo. No parece un acontecimiento cercano, ya que el dirigente popular se ha declarado preparado para volver a ser candidato el año que viene, e incluso el PP valenciano organizó el sábado un acto de relanzamiento del líder de cara a las regionales.


Para más señas, el jefe de la Generalitat cree que está siendo atacado porque "no hay manera" de ganarle en las urnas. "Soy el presidente de una comunidad ganando por dos mayorías absolutas", recordó el jueves y el sábado.


3 El adelanto electoral es otro de los caminos que confluyen en la encrucijada. La oposición valenciana ya lo ha solicitado y el portavoz del Grupo Parlamentario popular en el Parlamento regional, Rafael Blasco, aseguró a mediados de este mes que se trata de "una hipótesis de trabajo". Incluso el propio Camps ha admitido que es algo "que se plantea" y, tres días después de conocer la sentencia del Supremo, aprobó el decreto por el que se constituye la comisión que gestiona la logística de los comicios.


Sin embargo, fuentes del PP valenciano han señalado estos últimos días que no parece ser "el momento adecuado" para adelantar los comicios y también desde la calle Génova de Madrid -sede nacional del PP- han asegurado que no hay planes de celebrar las elecciones este año. Es una decisión, en cualquier caso, que el partido ha puesto en manos del president.

4 La cuarta hipótesis en juego en el destino de Camps depende del PP nacional. El presidente popular, Mariano Rajoy, podría dar un giro a su gestión de la crisis del Gürtel y obligar al presidente regional a dejar su cargo y expulsarle del partido. Sería la primera vez desde que estalló el caso de corrupción que Rajoy actúa con esta contundencia. El PP ha cerrado filas en todo momento en torno al barón valenciano, el líder nacional le ha acompañado en actos de apoyo multitudinarios, ha estado "a su lado, detrás de él", ha alabado su gestión hasta el cansancio y le ha situado como candidato "diga lo que diga" la Justicia.


Tras conocerse el fallo del TS, Génova se reafirmó en su defensa de Camps y aseguró que la sentencia no ha movido a la dirección nacional "ni un ápice" de su posición inicial. No hay que olvidar que a Rajoy le gusta cuidar a sus fieles y le preocupan sus feudos; aunque tampoco viene mal recordar que los analistas auguran una nueva victoria popular en Valencia incluso si Camps no es candidato.

5 El último de los senderos por los que podría discurrir el futuro de Camps es el que más se ajusta al estilo de Rajoy. Se trata de la estrategia del silencio, de la espera. Así ocurrió con el ex tesorero del partido Luis Bárcenas, también imputado en el caso. Acabó marchándose asfixiado por la presión mediática y tras varios meses de desgaste. Pero, a pesar de los continuos indicios que apuntaban a su culpabilidad, Rajoy evitó echarle.Con Camps podría pasar lo mismo si el presidente popular continúa haciendo como que no pasa nada después de cada golpe judicial. El president podría instalarse en su argumento de la mayoría absoluta y aferrarse al cargo hasta que el código ético del PP o la propia Justicia le obliguen a irse. Esta semana, fuentes populares han opinado, ante la sentencia del Supremo, que habría que buscar una salida "honrosa" para el líder del PPCV y así evitar el "calvario" que el partido tuvo que atravesar con Bárcenas.

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