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El destino de los jóvenes etarras es la cárcel

La engrasada colaboración de los cuerpos de seguridad franceses y españoles está dando frutos en la lucha antiterrorista, hasta el punto de que la Policía ha acorralado literalmente a ETA con 18 integrantes detenidos en tan solo 22 días. El elevado nivel de eficacia policial está logrando atenuar los efectos de las verdaderas intenciones de la banda...

el 16 sep 2009 / 05:17 h.

La engrasada colaboración de los cuerpos de seguridad franceses y españoles está dando frutos en la lucha antiterrorista, hasta el punto de que la Policía ha acorralado literalmente a ETA con 18 integrantes detenidos en tan solo 22 días. El elevado nivel de eficacia policial está logrando atenuar los efectos de las verdaderas intenciones de la banda, que no son otras que seguir matando cómo y cuando pueda.

Aún así, cabe pensar que los terroristas podrán cometer nuevos atentados, tan dolorosos como estériles para sus intereses. Las últimas operaciones policiales sí han confirmado que la nueva política de la banda pasa por volcar su estrategia en los miembros legales, no fichados por la Policía. Se trata de gente muy joven e inexperta que llega a puestos de responsabilidad después de llevar muy poco tiempo en la organización terrorista, debido fundamentalmente a su debilidad frente al continuo cerco policial. Son individuos que suplen con crueldad y aparente convicción su inmadurez psicológica e inexperiencia en la lucha armada.

Tres de ellos fueron detenidos el domingo cerca de Toulouse al salir de una hamburguesería. Interior les considera piezas clave del entramado militar de ETA, donde formaban uno de los grupos "más activos", según el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Tenían importante documentación y materiales para crear zulos en los que esconder munición para atentar. Es evidente que su detención evitará un inminente derramamiento de sangre en España, donde preveían cometer nuevas fechorías.

Tras este nuevo golpe policial, el mensaje para los jóvenes terroristas que se enrolan en las filas de ETA es manifiestamente claro: en la etapa inicial de sus vidas, el único destino que les espera es la cárcel. No les queda otra si deciden tomar el camino de la lucha armada. ETA podrá seguir matando, pero el Estado de Derecho jamás retrocederá hasta hacerles cumplir el castigo que merecen.

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