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El detenido por el crimen de Feria dice que lo cometió en defensa propia tras una discusión

Contactó con varias personas por internet para vender las pertenencias del fallecido

el 04 sep 2014 / 12:00 h.

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La agresión que permitió descubrir el crimen ocurrió el miércoles por la tarde en el número 10 de la calle Feria . / Pepo Herrera La agresión que permitió descubrir el crimen ocurrió el miércoles por la tarde en el número 10 de la calle Feria . / Pepo Herrera Confesó ante la Policía y también lo hizo ante el juez que el pasado sábado lo envió a prisión. El detenido por el crimen de la calle Feria, José Manuel F.R.R., relató en el juzgado que había matado al boliviano que fue localizado el pasado miércoles en un piso del número 10 de la citada vía, pero dijo que lo hizo «en defensa propia» porque ambos habían acabado agrediéndose tras comenzar una discusión. Tras matarlo y esconderlo decidió vender algunas de sus pertenencias para obtener dinero porque, según dijo, es «ludópata», para lo que colgó un anuncio en internet con el que logró contactar con «unas tres o cuatro personas», antes de que lo hiciera con el joven al que agredió y que hizo que se destapara el crimen. Según explicaron fuentes del caso a este periódico, J.M.F.F., de 38 años y natural de Aznalcázar, explicó al juez de guardia que llegó hasta el domicilio del fallecido porque «contactó con él a través de un anuncio», aunque no pudo especificar al magistrado «qué tipo de anuncio». En su relato cuenta que entre ambos comenzó una discusión, que poco a poco subió de tono, hasta que ambos se agredieron. «Fue en defensa propia», aseguró él, ya que sostuvo que la víctima le golpeó. Sin embargo, tampoco aclaró qué fue lo que originó la pelea, pues no mencionó si fue debido a que el fallecido intentó mantener relaciones sexuales con él. El asesino confeso ingresó en prisión por los delitos de homicidio, lesiones, detención ilegal, robo con violencia, falsificación, así como dos faltas por estafa. Las fuentes señalaron que todos estos delitos se le han imputado porque, entre otras cosas, tras cometer el crimen intentó vender pertenencias de la víctima como el móvil a varias personas con las que quedó o en el piso o en bares de los alrededores y de la Alameda. De hecho, el cuerpo fue localizado después de que agrediera a un chico que fue al piso tras ponerse en contacto con él para comprarle un móvil. El detenido, que es vigilante de seguridad, le agredió entonces para intentar robarle los 400 euros que llevaba. Unas ventas que hizo porque sostuvo que tiene «problemas con el juego», por lo que era una forma de lograr dinero. Esto es lo que, supuestamente, hizo que se quedara en la vivienda desde el sábado que ocurrió el crimen hasta el miércoles cuando fue descubierto. Precisamente, su defensa ya ha anunciado que va a solicitar un informe psiquiátrico, por sus problemas de ludopatía y para comprobar su estado mental. Además, en su declaración él también reconoció que el día del crimen había ingerido alcohol. Su abogado, además, ya ha pedido al juez del caso la libertad provisional y, en caso de que se la denieguen, acudirá a la Audiencia Provincial. Los hechos ocurrieron el miércoles pasado poco antes de las siete, después de que el detenido agrediera a un joven con una botella para robarle el dinero, según confirmó la Policía Nacional, tras lo que los vecinos, alertados por los gritos y golpes, dieron el aviso. Cuando los agentes llegaron allí, se encontraron a un primo del chico que fue a comprar el móvil, que fue el que relató que el otro joven había subido hasta el piso para adquirir el teléfono y que «se escuchaban golpes y gritos», sin saber qué ocurría en la vivienda. En ese momento, los agentes vieron como un hombre intentaba descolgarse por uno de los balcones del primer piso, hasta que un policía pudo alcanzarlo y le relató que huía de su agresor. Una vez detenido y cuando iba a ser introducido en el coche patrulla para su traslado les confesó a los agentes que «el inquilino de la vivienda se encontraba muerto en su interior desde el sábado, cuando lo había matado», tras ser preguntado por la persona que vivía en el piso para contactar con él y llevar a cabo una inspección. El detenido también les dijo que encontrarían «la cartera de una tercera persona, a la que había robado tras una cita con él». Uno de los agentes accedió al inmueble, donde localizó el cuerpo oculto en un armario y envuelto en mantas, según confirmaron fuentes policiales. El inquilino de la vivienda es un hombre de origen boliviano de 44 años, cuyo cuerpo tenía evidencias de haber sido estrangulado con una cuerda.

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