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El detenido que huyó en taxi es arrestado cuando iba a entregarse

Quería presentarse ante un juez que lo dejó libre en una ocasión anterior, pero fue reconocido por un policía. Ahora suma tres delitos más, por la fuga y por agredir al agente que lo custodiaba

el 11 feb 2010 / 13:20 h.

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La Policía Nacional es la encargada de trasladar a los detenidos.

El detenido que el martes protagonizó una rocambolesca huida de los calabozos de los juzgados del Prado, fingiendo un ataque de ansiedad para salir corriendo y coger un taxi, fue arrestado ayer en los alrededores de los propios juzgados al ser reconocido por un policía cuando iba a entregarse.

Fue trasladado a los calabozos de la Jefatura de Policía y hoy volverá a ser llevado ante el juez, confirmaron fuentes policiales. Él quería presentarse ante un juzgado en concreto porque en otra ocasión lo había dejado libre y creía que podría volver a ser así.

Miguel R.J., de 20 años y con cuatro detenciones previas por robos con fuerza, estaba detenido porque el juzgado de Instrucción 5 lo había ordenado, pero cuando los policías bajaron al calabozo para decirle que el juez había decretado su ingreso en prisión fingió encontrarse mal, con un ataque de ansiedad. Logró engañar al médico que lo examinó, que recomendó pedir una ambulancia y llevarlo a un hospital.

Mientras aguardaban a que llegara el vehículo, otro preso de los calabozos se puso a gritar y uno de los policías fue a ver lo que le ocurría, por lo que aprovechando que le habían quitado las esposas mientras el médico lo reconocía, Miguel dio un empujón al otro agente, lo tiró al suelo y salió corriendo. Atravesó los calabozos y salió por la puerta del juzgado de guardia, sosegando el paso para no levantar sospechas.

Cuando los dos policías que lo custodiaban, ambos muy jóvenes, llegaron a la puerta ya no lo pudieron alcanzar. El prófugo llegó a la avenida de Portugal, donde según un testigo cogió un taxi.

El detenido trató ayer de entregarse en un juzgado de Instrucción en concreto, que lo había dejado en libertad en otra ocasión y creía que el juez volvería a hacerlo. Sin embargo, fue reconocido por un policía nacional que lo detuvo de inmediato.

Miguel fue trasladado a los calabozos de la Jefatura de Policía porque se le han abierto nuevas diligencias por la fuga y la agresión al agente. Se enfrenta a un delito de quebrantamiento de condena -castigado con penas que van de los seis a los 12 meses-, otro de atentado contra la autoridad -de uno a tres años- y un tercero de lesiones -con penas de seis meses a tres años si la víctima necesita tratamiento médico y de tres a seis meses, o multa, si son de menor gravedad-.

Habrá que indagar además si efectivamente cogió un taxi y cómo lo pagó, ya que a los detenidos se les retira el dinero. Se espera que hoy pase a disposición judicial ante el juzgado de Instrucción 4, sobre el que ha recaído la investigación de la fuga.

"No hay problemas de seguridad". El decano de los jueces, Federico Jiménez Ballester, dijo ayer que es la primera fuga en los seis años que lleva en el cargo, y de hecho la única que recuerda. Consideró que se ha tratado de “un fallo humano” y descartó que los calabozos adolezcan de falta de seguridad. Fuentes policiales, por su parte, indicaron que a los policías encargados del traslado no se les ha abierto, “por ahora”, ningún expediente.

“Me preocuparía más si hubiera sido durante el traslado entre los dos edificios judiciales, pero lo ocurrido ha sido un fallo humano y eso puede pasar aunque tengamos los calabozos más maravillosos del mundo”, aseveró el decano. “Por aquí pasan 25 o 30 detenidos diarios y nunca ha pasado nada”, añadió, aunque lo han intentado llegando a tirarse por las escaleras del edificio. Algún preso ha logrado huir del furgón en el que era trasladado por la Policía, a veces tirándose en marcha.

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