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El día de la Rosa

Me cogió en Cataluña; el día de Sant Jordi, la gente regala una rosa y un libro. Hubo regalo colectivo ese día con la bellísima narración de la elección vital de Marsé, libro para todos y rosa; qué voy a decir: los pétalos se esparcieron por las páginas y ondas...

el 16 sep 2009 / 01:51 h.

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Me cogió en Cataluña; el día de Sant Jordi, la gente regala una rosa y un libro. Hubo regalo colectivo ese día con la bellísima narración de la elección vital de Marsé, libro para todos y rosa; qué voy a decir: los pétalos se esparcieron por las páginas y ondas. En el periódico que leía, un rabioso escritor nacionalista inglés se lamentaba (San Jorge es el patrón de Inglaterra) de la poca afección de los ingleses a su santo patrón y a la rosa, mientras sus correligionarios celtas celebraban con explosión y contagio sus San Andrés (Escocia), David (Gales) y Patricio (Irlandas). Concluía que, con un imperio decaído y sin fuerza para combatir los nacionalismos periféricos, por qué no vivir solos (los ingleses) y así no sufrir más los estirones celtas.

Dos días antes, Griñán había teñido de un rosa subido su proyecto político para la Andalucía de la modernización pendiente -no aplazada, espero, sino compatible con acabar con la crisis-. Un color, muy de Obama, no en lo moreno, recomendable en estos tiempos, saludado con expectación por los que esperan algo y combatido por los que desesperan de esperar. El PP, si hubiera de investirse en este momento, por lo visto, hubiera recurrido al más intenso azul de su pantone corporativo. Rosa intenso frente azul gaviota; por eso, es lógico que el PP no invistiera al socialdemócrata Griñán y, por el contrario, lo embistiera, desde su neoliberalismo irredento. La derecha ha sido muy coherente y hay que tomar nota de esa actitud. Al poco, Griñán siguió rosa intenso y se trajo a la Rosa de Córdoba al gobierno (también Obama lo hizo con algún republicano). Rosa deja el maquillaje rosa tenue de su gobierno edilicio por otro más real; se aleja del rojo tirando a negro de sus antes compañeros y de la versión púrpura celestial del pantone religioso-financiero -en tenguerengue, al parecer- con el que ha debido coexistir y sus críticos dicen cohabitar. Viene bien pensar en rosa y estar a las ocho en la Casa Rosa.

PD. Patricio es también el patrón laico de la comunidad cervecera mundial.

Licenciado en Derecho y Antropología

aroca.javier@gmail.com

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