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El día más esperado... Sevilla en la calle

Porque no sólo de cofradías vive el hombre, le proponemos un paseo culinario alrededor de las hermandades que procesionan hoy con el que poder satisfacer sus necesidades más básicas

el 16 sep 2009 / 00:54 h.

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Porque no sólo de cofradías vive el hombre, le proponemos un paseo culinario alrededor de las hermandades que

procesionan hoy con el que poder satisfacer sus necesidades más básicas. Hoy, día de estrenos, es un día brillante que hay que disfrutar. El Domingo de Ramos es un día espléndido que gusta a todos y que los cofrades tienen marcado en su calendario. Día de estrenos, de dolor de pies y de fiesta en una mesa o barra con familia y amigos.

Éste es un gran día también gastronómicamente, pues alrededor de las hermandades que hacen estación de penitencia a la Catedral se reparten otros tantos templos culinarios de Sevilla donde el cofrade puede hacer parada y fonda.

Si se prefiere una buena mesa para comer tranquilamente (primero resérvela para evitar sustos) a la vez que se contempla el paso de alguna cofradía, una de las opciones es la Taberna del Alabardero, en la calle Zaragoza 20, desde donde se puede ver el paso de Jesús Despojado (que sale de la plaza de Molviedro a las 15.00 horas). Otros como El Crujiente, en la calle San Hermenegildo 42, se sitúa junto a la salida de La Hiniesta; y Becerrita, en Recaredo 9, permite lo propio con San Roque. Todas estas opciones aseguran el ágape en primera línea de procesión.

Si nos decantamos más por la barra, la oferta es tan amplia que marea, pero separando el grano de la paja veremos que no son tantos los que están. Si el cofrade es devoto de La Paz, no le queda más remedio que tomarse la cervecita en Casa Aurelio, en la calle Río de la Plata 1, justo al lado de la parroquia de San Sebastián; y seguir con un buen salmorejo (o lo que tenga este día Joaquín Márquez) en La Montería, su local de la calle Valparaíso, esquina Felipe II.

Para La Cena recomendamos, en ese círculo culinario inmenso que es Santa Catalina, una copita de manzanilla o fino en El Rinconcillo (calle Gerona 40), con chacina, con espinacas o con pavías; una buena tapa en La Giganta (calle Alhóndiga, 6) o un pan de los originales que tiene la casa; una cervecita en El Tremendo y, si hace falta más, un buen bacalao en el Baco de la plaza de Ponce de León.

La Estrella tiene para el cofrade todo el sentido del mundo. Es la hermandad valiente, una de las bellezas de Triana, la primera del barrio. Todos estarán allí. Para aliviar la espera la zona no tiene desperdicio. El más cercano es la Blanca Paloma (Pagés del Corro 86). Sus mejillones rellenos nos pueden dar aliento.

Un poquito más retirado están Las Golondrinas (Antillano Campos 26), el Alcalde Triana y sus aliños por si aprieta el calor, el Bar Al-Andalus (calle Vicente Flores Navarro) y su cocina novedosa y sabrosa y su lista de vinos y cervezas. El Oliva, en San Jacinto, un poquito más arriba de la iglesia, y sus fritos, flamenquines y pavías no defraudarán tampoco a nadie.

Al llegar la tarde es la hora de La Amargura. En esa fantástica plaza de San Juan de la Palma, llegando temprano, podemos tomar un café con una buena torrija en el bar La Plazoleta. A las 19.45 horas se abrirán las puertas del templo y saldrá la cofradía.

Pero si con esto no tiene bastante el cofrade, aún le haré tres recomendaciones de éxito. La primera, tras la salida de la Paz, está en la calle Valparaíso 13: allí hay que disfrutar de la gran cocina y el buen vino en Soravito, un bar pequeño pero lleno de detalles deliciosos (no se pierda el magret). A la tarde, a la estela de La Hiniesta, podemos hacer un aparte para tomar un buen café y el mejor té de Sevilla con buenos pasteles artesanos en Doucka (San Luis 46), enfrente de la iglesia de San Luis de los Franceses (por cierto los destilados están a la misma altura).

Una de las estampas del día es la vuelta de La Paz por el Parque de María Luisa. Para contemplarla, un tentempié en La Raza (Isabel la Católica 2). Allí nos esperan con su nueva carta de raciones en el frescor de sus veladores mientras el Señor de la Victoria se acerca a eso de las 22.00 horas.

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