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"El día que la derecha sea capaz de asumir el laicismo iniciará una era"

el 03 feb 2012 / 21:19 h.

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Leopoldo Acal es el coordinador de Sevilla Laica.

Nada más llegar al consistorio, el alcalde, Juan Ignacio Zoido, acudió al gran fasto religioso de la Jornada Mundial de la Juventud "en representación de Sevilla". Hace unos días, el mismo regidor le quitó a la actriz Pilar Bardem el nombre de la calle que tenía en el Tiro de Línea para transformarla en vía Nuestra Señora de las Mercedes. Y por el camino, el Gobierno del PP volatiliza la asignatura Educación para la Ciudadanía. Frente a todo ello, la Facultad de Ciencias de la Educación de la Hispalense acoge hoy la VIII Jornada Laicista auspiciada por Sevilla Laica, una organización de la que Leopoldo Acal es su coordinador.

-¿Es en estos momentos, más que nunca, Sevilla una ciudad difícil para hablar de laicismo?
-En esta ciudad los límites de la religión están desdibujados. Hay manifestaciones como el Rocío que, a cualquier persona creyente, le haría llevarse las manos a la cabeza. Pero no impulsar una reflexión sobre el laicismo sería menospreciar la capacidad de los sevillanos.

-Muchos católicos piensan que ustedes son demonios con cuernos y tridente...

-Cuando hacemos actividades en la calle nos damos cuenta del recelo que despierta una organización como Sevilla Laica en el sector más reaccionario de la sociedad. Desde mucho tiempo atrás al clero le ha interesado desacreditarnos y hacernos parecer una gente combativa. Sin embargo, el laicismo es una ideología que, en países como Francia y Estados Unidos, forma parte de los valores que defiende la sociedad. Se considera un pilar básico de la democracia.

-¿Cómo valoraron la visita del Papa con motivo de la JMJ y el viaje del alcalde Zoido en nombre de Sevilla?

-No estamos en contra de que al Papa venga, pero no queremos que se le rinda pleitesía. En Francia, por ejemplo, esto no pasa desde 1905: Sarkozy no asiste a ningún acto religioso en calidad de presidente de la República. Cuando Zapatero hizo algo similar se le criticó hasta el hartazgo. En lo que respecta a Zoido, podía haber ido a título personal. Pero lo hizo representando a la ciudad. Miente entonces cuando dice que es el alcalde de todos los sevillanos.

-También se ve a políticos en ceremonias religiosas más a mano, como el Corpus Christi o la cofradía del Santo Entierro.

-El Corpus es un fenómeno complicado porque representa justo lo contrario del laicismo, una manifestación en la que iglesia y poder político se unen y se confunden. Pensamos que las tradiciones pueden mantenerse sin lesionar los valores democráticos. Y los políticos sólo deberían participar en actos religiosos representándose a ellos mismos.

-¿Y a quienes cree que representa Sevilla Laica?

-A todas aquellas personas que se consideren demócratas. Sin laicismo la democracia es imposible porque no puede existir ninguna autoridad superior (iglesia) al Estado. En España la mayor amenaza en ese sentido es la Iglesia Católica; en Grecia, la Ortodoxa. Ni hablemos de Irán o Irak, países en los que, quienes defienden nuestras ideas, se juegan directamente la vida.

-¿Cuál es la mayor patada que España le ha propinado a la palabra ‘laica' que, por cierto, alberga la Constitución?
-Han sido muchos. Pero, por su simbolismo, me dolió el funeral religioso a las víctimas del 11-M. Fue una falta de respeto absoluta hacer un oficio católico al que acudió la más alta instancia del Gobierno y del Estado.

-¿Temen que la desaparición de la asignatura Educación para la Ciudadanía sea suplantada por otra con mayor inspiración religiosa?

-Mucho nos tememos que algo así puede pasar. Pero el debate sobre esta materia es mayor que la propia materia. El argumento para eliminarla es que en los centros públicos no se puede adoctrinar a los alumnos que es, ni más ni menos, lo que lleva haciendo décadas la Iglesia Católica con la aprobación del Estado. Quitarla ha sido un retroceso.

-Desde hace unos días la calle Pilar Bardem se llama Nuestra Señora de las Mercedes. ¿Están los santos sobrerepresentados en Sevilla?
-Absolutamente. Cuando nos opusimos a la estatua del Papa Juan Pablo II lo hicimos basándonos en este razonamiento. Quitarle la calle a Pilar Bardem para dársela a un ser imaginario es, a todas luces, una pésima idea.

-¿No han estado tentados nunca en Sevilla Laica de arrojar la toalla ante tantos ataques a lo que ustedes defienden?

-Para nosotros el movimiento 15-M ha sido una satisfacción porque hemos comprobado cómo nuestro mensaje calaba en una cantidad enorme de personas. Por encima de los desencuentros con las instancias políticas nos motiva la convicción de que el único camino para progresar es una democracia libre de injerencias religiosas. Y al igual que hay quienes luchan por legar a las nuevas generaciones un medioambiente mejor o una sociedad más ética sin maltrato a los animales, nosotros pensamos que dejar en herencia un sistema democrático más firme y laico es una buena acción.

-En la teoría, ser laico no está reñido, sin embargo, con ser religioso...
-No. Pero sí está reñido con una cierta manera de entender la religión que es la que hoy día está implantada en las altas esferas de la Iglesia Católica.

-No obstante, cuando la mayoría de un país vota a un partido abiertamente pro-católico parece estar definiéndose...

-Existen otros indicativos. El desapego por la religión en la sociedad es muy grande independientemente del partido al que luego se vote. Y la mayoría de las nuevas generaciones están dando la espalda a la curia. No obstante el asunto que sugiere es preocupante. Cuando la derecha española sea capaz de asumir el laicismo habrá empezado una nueva era.

-¿No tienen partidos políticos ‘amigos'?
-Somos una organización sin vinculación política. No obstante hay que reconocer que IU ha llevado a cabo iniciativas laicistas y es ERC el partido que, con más vehemencia, defiende propuestas como la Ley de Libertad de Conciencia.

-¿También tienen quejas de otras confesiones?
-El mayor patrimonio de Sevilla Laica es nuestra coherencia. Por eso criticamos igualmente la cesión de terreno para la construcción de una mezquita. Era algo totalmente innecesario.

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