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El difícil arte de las rotaciones

Juande era un mago, pero a Jiménez, Álvarez y Marcelino no se les dio nada bien en las citas clave.

el 18 feb 2013 / 21:29 h.

Juande Ramos elevó las rotaciones a la categoría de arte durante su etapa triunfal en el Sevilla FC de las cinco copas. El manchego hacía y deshacía alineaciones, muchas veces con cambios extrañísimos, y todo le salía a pedir de boca. En la final de la UEFA de Eindhoven en 2006, por ejemplo, donde nació la leyenda, dejó fuera de la titularidad nada menos que a Frederic Kanouté, que tras el descanso suplió a Saviola y cerró la cuenta ante el Middlesbrough al anotar el 4-0. Como esa hizo muchas, pues contaba con una plantilla profunda a la que sacó un partido excepcional.

Sus sucesores, sin embargo, no han corrido la misma fortuna en los momentos clave, y cada vez que han recurrido a las rotaciones el equipo se ha resentido. Y ejemplos hay varios. El más sonado quizá fuera la semifinal copera contra el Athletic en San Mamés de 2009. Antes del partido de ida en el Sánchez-Pizjuán, el Sevilla visitó El Molinón y Manolo Jiménez reservó, entre otros, a Luis Fabiano y Kanouté– (ese día fueron titulares Chevantón, David Prieto, Crespo, Romaric...). Los nervionenses perdieron 1-0 en Gijón pero luego lograron un esperanzador triunfo por 2-1 en la ida copera ante el Athletic, al que debían visitar por partida doble, primero en Liga (28F-2009) y cuatro días después en la vuelta copera de semifinales. Jiménez fue con todo a la cita liguera y el Sevilla ganó 1-2 (ambos de Kanouté) a un Athletic en el que Jokin Caparrós pobló el equipo de suplentes con la idea de tener frescos a los titulares, que en el choque de vuelta ganaron por KO (3-0) y dejaron a los sevillistas fuera de la final.

Un año después el Sevilla se volvió a plantar en unas semifinales de Copa –contra el Getafe– y antes del partido de ida el Sevilla recibía al Valencia de Unai Emery en el Sánchez-Pizjuán. Jiménez, como en Bilbao un año antes, fue con todo, y logró ganar 2-1 a los Villa, Mata, Silva y cía en Liga y después 2-0 al Getafe en la Copa. Para el partido de vuelta, Jiménez sí hizo rotaciones antes de ir al Coliseum y el Sevilla perdió 2-1 en Zaragoza, con Cala, Lolo y José Carlos entre los titulares y Navas o Renato de suplentes, entre otras ausencias. El Sevilla, eso sí, logró amarrar luego el pase a la final pese a perder 1-0 en Getafe (10 de febrero), aunque Jiménez pudo disfrutarlo poco tiempo, pues el 23 de marzo era destituido tras empatar con el Xerez.

Esa final se la ganaría luego el Sevilla, con Antonio Álvarez en el banquillo, al Atlético de Madrid (2-0), lo que le permitió disputar la final de la Supercopa en agosto de 2010. El Sevilla ganó 3-1 al Barça en la ida pero ese desgaste le pasó factura cuatro días después, al perder en Braga 1-0 en la ida de la previa de la Champions League. Álvarez le dio prioridad a la competición europea y para la vuelta de la Supercopa no fueron titulares Luis Fabiano (no jugó ni un minuto) ni Kanouté: resultado, 4-0 con hat trick de Messi y, lo que fue peor, tres días después el equipo perdiío 3-4 con el Braga, así que de nada valió rotar.

Marcelino, en agosto de 2011, puso a Palop de titular en Hannover cuando el de la Liga iba a ser Varas –también jugó Armenteros– y el equipo fue apeado a las primeras de cambio de Europa. Unai Emery, ahora, tiene un serio dilema, pues ya ha dicho que quiere ir a ganar al Camp Nou... pero debe pensar en el Atlético. 

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