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El difícil bien común

La noción de bien común viene de la Política de Aristóteles; lo retomaron después Averroes, Tomás de Aquino? y Maquivelo para quebrarlo con aquello de que el fin justificaba los medios.

el 15 sep 2009 / 06:33 h.

La noción de bien común viene de la Política de Aristóteles; lo retomaron después Averroes, Tomás de Aquino? y Maquivelo para quebrarlo con aquello de que el fin justificaba los medios. A partir de ahí, unos se fueron por un lado y otros, por otro, y así ha llegado hasta aquí, bifurcado como la horquilla de un tirachinas con el que cada cual tira la piedra hacia donde más le conviene, por ejemplo, a la idea de peatonalizar la Avenida Isabel la Católica del parque de María Luisa. Ahí concentraban ayer su bien común los empleados del Citröen, los empresarios de unos autobuses, "los que bajamos a trabajar del Aljarafe" y los taxistas en busca de un lugar donde establecer su parada. Ahí aparecía el bien común travestido en bien "de todos", en defensa numantina de 200 aparcamientos que lo son gracias al derecho consuetudinario de subir el coche a un andén durante años y años sin que nadie te diga nada, salvo los buenos días del gorrilla; ése era el verdadero bien común y no un nuevo espacio público que recupera la Historia, ni un bulevar lleno de flores, ni cientos de niños corriendo sin peligro, ni un valor turístico. Difícil disyuntiva. Quizás el único que en la Historia de la Filosofía comprendió qué era el bien común hecho carne y habitando entre nosotros fuera Hobbes, ése que dijo que había que partir de un solo principio: "El hombre era un lobo para el hombre".

Antonio Zoido es escritor e historiador

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