Economía

El dinero vuelve a ser de los ciudadanos

El término banco ético puede contener para muchos una paradoja. Nada más lejos de la realidad. No hay que ser una ONG para apoyar proyectos sociales, sin ánimo de lucro y con trasparencia. No es algo nuevo, pero la actual crisis está erosionando el blindaje del sistema tradicional y dando cancha a estas entidades.

el 16 sep 2009 / 07:31 h.

El término banco ético puede contener para muchos una paradoja. Nada más lejos de la realidad. No hay que ser una ONG para apoyar proyectos sociales, sin ánimo de lucro y con trasparencia. No es algo nuevo, pero la actual crisis está erosionando el blindaje del sistema tradicional y dando cancha a estas entidades.

Los bancos alternativos crecen cada día más gracias al trasvase de clientes que abandonan las financieras al uso, y el Fondo de Inversión y Ahorro Responsable (Fiare) es el paradigma español de este cambio.

Fiare es un banco ético nacido en 2001 en Bilbao, con presencia en Barcelona, Madrid y, recientemente, en Valencia y Andalucía. La secretaria general de Fiare-Sur (que opera en Extremadura y Andalucía), Lucía Chica, explica que su modelo es similar al de "una cooperativa de plataformas populares" que invierten el capital de los accionistas y los ahorros de los clientes en proyectos que aspiran a "mejorar el mundo".

Entre estas iniciativas constan: una escuela agrícola en Costa de Marfil, centros de ayuda a toxicómanos y personas sin hogar en toda España, así como la cooperativa de comercio justo de Iniciativas de Economía Alternativa y Solidaria, un centro de Sevilla Acoge o la tienda de agricultura ecológica Ecoortiga, en Andalucía. Así, las iniciativas andaluzas concentran un 19% del valor de los préstamos concedidos por Fiare.

El banco tiene puntos de información por toda España, aunque en materia de gestión de ahorros y financiación trabaja online (www.fiare.org) y sólo comercializa depósitos a plazo fijo y préstamos a proyectos de calado social que cumplan unos requisitos éticos y de rentabilidad.

No se trata de un grupo de personas aisladas con buena voluntad. La organización es desde 2005 un agente de la italiana Banca Popolare Ética (BPE), uno de los referentes de la financiación alternativa en Europa, que pretende crear una cooperativa con una base social de más de 50.000 personas para 2011, que englobe a Francia (La Nef), España (Fiare) e Italia (BPE).

No en vano, en el capital social del fondo participan ya 375 organizaciones sin ánimo de lucro y 250 personas que aportan 570.000 euros. De este colectivo, 12 asociaciones y 25 individuos pertenecen a la plataforma Sur, que arrancó en septiembre del año pasado con una campaña de captación de socios.

La crisis está actuando como revulsivo de un sector tradicionalmente blindado. Chica señala que, con la crisis, "más gente ha comenzado a darse cuenta de que el sistema bancario no les protege. Cada vez son más los que acuden a nosotros decepcionados por su banco de toda la vida".

Para participar en el capital social de Fiare hay que desembolsar un mínimo de 300 euros en el caso de las personas físicas y de 600 euros en el de las jurídicas. Estas cantidades se verán traducidas en acciones una vez que se forme la futura cooperativa de crédito y lo harán a razón de 60 euros por título.

Sin embargo, poseer una mayor presencia en el capital social no hace que se tenga mayor control sobre la entidad. "Cada accionista tiene un voto en la junta mensual de la zona a la que se suscribe", apunta Chica. "La dirección que tienen que tomar los fondos se decide de manera democrática".

En lo referente a la cartera de clientes, Fiare gestiona 15,7 millones de ahorros pertenecientes a más de 800 personas, de los que 384.000 euros corresponden a depósitos andaluces.

En cuanto a los préstamos, éstos no hacen más que crecer. De este modo, si en 2007 financiaron proyectos sociales por valor de 5,6 millones de euros, en 2008 el importe ascendió hasta los 8,6 millones y en lo que va de año ya llega a los 10,7 millones. De este montante, el 56% de los créditos se ha dedicado al área de la economía social, el 22%, a la cooperación para el desarrollo; el 12%, a valores sociales -como el patrimonio cultural- y el 10%, a la protección del medio ambiente.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, autor de varios títulos sobre economía social y colaborador en numerosas organizaciones no gubernamentales, así como en varias iniciativas de banca ética. Sobre el futuro de éstas últimas, no duda en señalar que estamos ante un cambio que augura su éxito "con toda seguridad".

A su juicio, estamos viviendo la verdadera eclosión de los bancos alternativos, algo que viene espoleado por la situación económica actual y el papel que la banca tradicional ha tenido en ella. "Se quiera o no, estamos empezando a vivir el fin de la era de la banca privada que hemos conocido", asegura. "Hasta los propios liberales coherentes proponen que se acabe con el sistema actual , sobre todo porque da a la banca privada tradicional el poder de crear dinero a través de la deuda".

En este sentido, destaca que es un momento fundamental para la banca alternativa. "Es su gran oportunidad", subraya. "Hay que fortalecer estas nuevas experiencias, es lo más seguro para los clientes. Son las que mejor y con mayor seguridad y eficacia ayudan a crear puestos de trabajo."

Bajo su perspectiva, España está muy preparada para desarrollar un sistema financiero ético, si bien experimenta un retardo con respecto al resto de Europa. "Ahora mismo su mayor debilidad es que no se ha desarrollado lo suficiente. Sufre un atraso que se corresponde con el gran poder de la banca tradicional en España, un poder que en gran medida proviene del Franquismo", opina.

Con todo, Torres cree que "va a ser inevitable la expansión de estas nuevas experiencias" e imagina un mundo mucho mejor si todo el sistema acatara principios éticos como lo hace Fiare o Triodos Bank. "La banca ética significa seguridad, contribución a que la economía vaya a mejor, respeto a valores humanos sin los cuales la vida social se convierte en un infierno, contribución a la creación de empleo, cercanía a la actividad económica y contribución al consumo responsable, entre otros cambios positivos", apunta.

Según el catedrático, una de las claves más importantes de este modelo reside en la popularización del banco. "La cuestión es que la actividad financiera se considere un bien público que debe responder a esos principios y la banca, sea de propiedad pública o privada, debe estar al servicio de ellos porque de otra forma lo que ocurre es que el dinero se impone sobre la vida, como está ocurriendo", sentencia.

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