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El discurso nuclear

La crisis energética ha convergido con la crisis medioambiental. Ambas crisis, juntas y por separado, nos enfrentan al reto de superar nuestro actual modelo energético, a la necesidad de reducir nuestra dependencia de las energías fósiles y de sustituirlas por energías renovables, energías limpias que en pocas décadas nos permitirían autoabastecernos.

el 15 sep 2009 / 19:49 h.

La crisis energética ha convergido con la crisis medioambiental. Ambas crisis, juntas y por separado, nos enfrentan al reto de superar nuestro actual modelo energético, a la necesidad de reducir nuestra dependencia de las energías fósiles y de sustituirlas por energías renovables, energías limpias que en pocas décadas nos permitirían autoabastecernos.

Viejos modelos, sin embargo, se resisten a desaparecer y a dejar de reivindicar como propio un terreno que se desplaza inexorablemente hacia modelos alternativos. Ante la crisis de su propia propuesta energética, la energía nuclear ha saltado al centro del debate, ofreciéndose, en un giro discursivo, como una alternativa ecológicamente viable a las energías fósiles. Enfrentados a su pérdida de credibilidad económica y al rechazo social de sus riesgos, los defensores de este modelo de energía nos presentan una verdad parcial: que las reacciones de fisión nuclear no producen gases de efecto invernadero.

Omiten, sin embargo, que considerando su ciclo completo la generación nuclear de energía consume grandes cantidades de combustibles fósiles. Omiten asimismo toda mención de la alta peligrosidad y larga vida de los residuos radiactivos. Y omiten aludir a que la energía nuclear fue excluida de los mecanismos del Protocolo de Kioto en la Cumbre de Bonn de 23 de julio de 2001 sobre Cambio Climático.

Ni inercias ni intereses creados debieran hacernos perder la oportunidad que nuestra geografía nos brinda de ser punta de lanza de la revolución energética que se nos avecina. Conduzcámosla con vocación de viabilidad y permanencia. Tomémonos en serio el objetivo de hermanar la sostenibilidad económica y la medioambiental, exijamos un adecuado control público que nos guarde de la lógica privada de la especulación y del corto plazo. Aprovechemos los vientos de cambio, no dejemos que nos asolen.

Profesora de Derecho Constitucional y miembro del Consejo Editorial de El Correo.

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