Local

El dolor en la memoria y el tiempo

Hay sensaciones que nadie quiere experimentar y, sin embargo, son parte de la biografía de un amplio colectivo de personas. Las peores son las de impotencia e incomprensión que invaden y dominan los sentimientos. Sólo podemos intuirlas, sospechar el malestar que siempre tendrán familias como las de...

el 15 sep 2009 / 10:45 h.

Hay sensaciones que nadie quiere experimentar y, sin embargo, son parte de la biografía de un amplio colectivo de personas. Las peores son las de impotencia e incomprensión que invaden y dominan los sentimientos. Sólo podemos intuirlas, sospechar el malestar que siempre tendrán familias como las de las víctimas del MD-82. Aún están en ese tiempo que transcurre entre la noticia de la muerte del familiar y la recepción del cadáver para darle sepultura. Quizás sorprenda que sea la prioridad de quienes esperan desesperados. Un período difícil, nadie nace con la memoria aprendida para estas situaciones. Tampoco puede ser una novedad con antecedentes como el 11-M o el Yak-42, que luchan por la dignidad de sus cadáveres. La memoria aprende de los sucesos, establece similitudes y orienta en el asunto, pero luego olvidarlos con la excusa de que la vida sigue, cuando vivimos para morirnos.

Resulta paradójica la solidaridad con la recuperación de víctimas de accidentes y el desinterés u oposición a la que llevan más tiempo con similar esperanza. Ningún manual marca diferencias solidarias, ni puede reconocerlas el instinto que avala la máxima de Machado: "nadie es más que nadie". No hay por qué cuestionar ningún dolor, pero pueden servir para acercarnos al de los que esperan recuperar víctimas de las fosas comunes.

Periodista

daditrevi@hotmail.com

  • 1