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El dorado exilio de Juan y José

Que Sevilla sigue siendo, aunque sea simbólicamente, una ciudad agrícola y ganadera se percibe claramente en el afán por la concentración parcelaria que demuestra al concentrar los monumentos a sus toreros y personajes cercanos a la tauromaquia...

el 16 sep 2009 / 03:39 h.

Que Sevilla sigue siendo, aunque sea simbólicamente, una ciudad agrícola y ganadera se percibe claramente en el afán por la concentración parcelaria que demuestra al concentrar los monumentos a sus toreros y personajes cercanos a la tauromaquia, como Carmen o la madre del Rey, en el Paseo de Colón, porque tras la efigie de Manolo Vázquez viene la de Chicuelo que, otro Vázquez -Fernando-, se está encargando de promover con acciones como la de esa escenografía de plaza de toros de salón en la que se convirtió el otro día la Alameda. Y después, quién sabe cuántas más se implantarán. ¿Qué quieren que les diga de Manolo Vázquez?

Lo conocí muy de cerca, creamos juntos el logotipo de la Fundación Andaluza de Tauromaquia y hasta nos inventamos al alimón la escuela del parque del Alamillo. Manolo se merece ser recordado como otros maestros. Pero, ¿hay que recordarlo por obligación en los alrededores de la Maestranza y no, por ejemplo, en su barrio que es conocido, precisamente, como el de los toreros gracias a Costillares, él y su hermano? ¿Qué tiene el Paseo de Colón que no tenga el antiguo arrabal del Matadero para mostrar la grandeza de sus hijos?

Esa concentración de esculturas hará del enclave de la Maestranza algo parecido a uno de esos museos decimonónicos de copias de obras clásicas en los que las estatuas se agolpaban eliminando cualquier posibilidad de arte visoria, sirviendo únicamente de modelos para ejercicios de escolares o corriendo el peligro de convertirse en algo parecido al yacimiento de los guerreros chinos de Xian. Mientras tanto Joselito en la plaza de Gelves -magnífico el grupo del hijo de Coullaut Valera, con ese toro fulminado- y Belmonte -corazón abierto a Sevilla de Venancio Blasco- en el Altozano estarán exiliados del otro espacio, pero será un exilio dorado.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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