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"El dragado no es lo peor, pero hacerlo ahora es inadecuado"

El director de la Estación Biológica de Doñana ni apoya ni rechaza el dragado, pero sitúa como su prioridad salvar al río de una muerte sentenciada

el 26 feb 2011 / 17:57 h.

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–¿La creación de otra comisión para analizar el dragado puede ser una maniobra de las autoridades competentes para dilatar la decisión final?
–Creo sinceramente que no. El tema del dragado se ha situado mal antes y después de tener el estudio científico, pero ahora se pueden hacer las cosas bien.


–¿Por qué? ¿Qué ha cambiado ahora?
–Cuando se planteó el dragado, la Estación Biológica de Doñana se mostró preocupada porque teníamos entre manos algo muy importante para la sociedad –no sólo sevillana– y no se podía plantear alegremente un dragado, no fuera a ser la gota que colmara el vaso. Se llegó entonces a un acuerdo para hacer un estudio científico. El equipo que se ha encargado de él es impecable, y su estudio, también. Tiene muchas conclusiones, pero la más importante es, sin duda, que el río está en peligro de muerte. Se puede quedar sin oxígeno, producirse una muerte generalizada de seres vivos, malos olores para Sevilla... Los investigadores lo que dicen es que lo primero que hay que hacer es intervenir en el río para salvarlo.


–¿Cómo se ha llegado a esta situación?
–El río es un cauce de agua que hemos alterado mucho y que, como fruto de esta alteración, está al borde de la muerte. Y el río es muy importante porque de él regamos, lo navegamos, lo utilizamos turísticamente... Pero lo es también por otro motivo: en la desembocadura del río las corrientes marinas y la influencia de Doñana hacen que se genere un flujo en forma de hélice que distribuye por todo el Golfo de Cádiz los nutrientes que bajan del río. Si matamos el río estaremos alterando brutalmente la pesca desde bien metidos en Ayamonte hasta la entrada de Cádiz. Esta zona es la más productiva de todo el Atlántico norte euroafricano.


–¿Y cuál es la solución?
–Lo que dicen los investigadores es que no se puede seguir pensando en el dragado como si no existiera la pesca, sembrar sin tener en cuenta la pesca... No tiene sentido culpar sólo al dragado del estado del río. La solución es conjunta y los usos hay que ordenarlos también. El estudio pide que se cree una autoridad que gestione el río globalmente.


–¿Y ese papel no lo cumple la Confederación?
–No lo ha hecho nunca. Nadie tenía un modelo como el que se ha hecho ahora, que permite simular lo que puede pasar en el río ante una acción concreta.


–Entonces, ¿este modelo invalida el dragado?
–Todo se puede hacer. Matando el río, claro. Si me pregunta si se debe hacer el dragado ahora, yo le diría que no. Creo que todos están convencidos ya de que lo primero que hay que hacer es salvar el río. El modelo no invalida nada. Al contrario, lo que hace posible es diferentes usos de forma compatible.


–El dilema vuelve a ser el de siempre: ¿hasta qué punto los intereses económicos van a respetar los tiempos que necesita el río para recuperarse?
–Para eso estará el ente que gestionará el río. Lo que está claro es que si se nos muere el Guadalquivir es malo para todos.


–¿El río necesita pues un programa como el del lince para que no se pierda?
–Lo primero es crear un ente en el que haya un asesoramiento científico y lo segundo, reordenar los usos. No podemos seguir corriendo riesgos. El dragado no es lo peor que le está pasando al río. Probablemente, es lo menos trascendente. El dragado no es el problema. Pero dragar ahora me parecería inadecuado. Durante un tiempo, los sectores implicados seguirán tensando la cuerda, pero ya no tenemos excusas para actuar. Afortunadamente para el río y Doñana se planteó el problema del dragado, porque de no ser así habríamos seguido actuando y se nos podrían haber caído los palos del sombrajo.


–Lo que parece claro entonces es que la solución para este enfermo agónico no debe tardar mucho tiempo.
–No debe. No podemos seguir haciendo cosas (dragados, riegos) ignorando lo que pasa. Son muchos los que se verían afectados, no sólo los sevillanos. Tenemos que tener muy claro nuestra capacidad para interpretar a quien oímos. Es lógico que si tengo unos intereses pesqueros, los defienda. Y todos los intereses son prioritarios, pero tiene que haber una autoridad que sea capaz de ordenar todos los usos. Esto es urgente.


–¿Y qué supondría el dragado para Doñana?
–Para Doñana un río muerto es muy malo. Ahí se producirían intoxicaciones con algas tóxicas, muerte de alevines, sufrimiento para las especies del parque...


–¿Qué repercusión ha tenido de hecho en el parque el deterioro progresivo del río en los últimos años?
–Doñana está aislada del río y el efecto ha sido menor. Sí es verdad que la gente que trabaja en el parque detecta que cuando aumenta la salinidad, hay especies a las que se les mueren las crías porque no lo soportan.


–Y cambiando de asunto, ¿en qué consiste el simulador de cambio climático de la UE que irá en la Pablo de Olavide?
–Hemos estado varios años preparando este proyecto. Ahora estamos en la fase de construcción, que durará cinco años. Tenemos que ver cómo serán los edificios, quién dirigirá el centro... Nuestra capacidad de predicción medioambiental a medio plazo es muy pequeña. Se necesitan grandes bancos de datos. Y eso es lo que será el centro Lifewatch de la UE en la Pablo de Olavide. Por aquí pasarán los mejores científicos y ayudará a que la Universidad esté en la cresta de la ola.

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