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El duelo será ideológico

El PSOE inicia en enero una campaña que busca arrinconar al PP en la derecha.

el 21 dic 2010 / 21:12 h.

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Griñán ayer en los pasillos del Parlamento andaluz.
El de ayer fue un día de resaca política. El Parlamento debatió el Presupuesto de 2011 pero los dos principales partidos, PSOE y PP, tenían su cabeza en el sondeo del Instituto de Estudios Sociales de Andalucía (IESA-CSIC) que sitúa al PP en la mayoría absoluta, según sus autores, con una ventaja de nueve puntos respecto al PSOE y un 46,8% de los votos. El sondeo, patrocinado por la Junta, pronostica un vuelco político tras 30 años de gobiernos socialistas y sitúa, por vez primera al PP como el más capacitado para gobernar.

 

La encuesta, una de las más fiables con 3.655 entrevistas, ha pillado a un PP pletórico (lleva un año encadenando sondeos favorables) y a un PSOE contra corriente. No lo tiene fácil y sus dirigentes lo saben pero anuncian que desde enero pondrán en marcha una "potente campaña", de la que no dan pistas, en la que la batalla será ideológica.

La consejera de la Presidencia, Mar Moreno, habló del "enojo", del enfado de los electores socialistas y de la necesidad de dar un vuelco a la foto fija que refleja el sondeo sacando de la indecisión a sus votantes tradicionales. La encuesta refleja un porcentaje de un 20,7% de indecisos (seis puntos más que hace un año), la mitad socialista. De los que votaron al PSOE en 2008 (cuando logró mayoría absoluta), solo el 53% volvería a votar a este partido. El porcentaje entre los del PP es del 89%.

Hay una idea que repiten los socialistas como un mantra: "rearme ideológico". Qué significa exactamente o cómo van a vencer el profundo desencanto de su electorado es una incógnita. Quieren demostrar que no es lo mismo un gobierno socialista que uno conservador, que el PP andaluz se enmarca "en la derecha más reaccionaria" -los ciudadanos sitúan en el Barómetro al partido de Javier Arenas en el 7,69, siendo el 10 la extrema derecha- y librar un duelo ideológico que anime a sus infieles. Juegan con que el partido de la oposición "no despierta pasiones" y con que el líder del PP no está bien valorado (se queda por debajo de Griñán, aunque ninguno de los dos aprueba). "Arenas no es Obama", describía gráficamente un líder del PSOE-A.

Se sabe que en enero los socialistas tienen orden de ponerse la gorra de campaña y no quitársela hasta las municipales de mayo. El día 10, lunes, está previsto un acto de presentación del candidato socialista en Sevilla, Juan Espadas, y cinco días después el PSOE-A tiene comité director. Quieren que esa semana marque un punto de inflexión. Pero saben que buena parte del éxito de esa campaña no depende exclusivamente de ellos. Los socialistas necesitan también que durante unos meses el clima les beneficie y no las tienen todas consigo. Hay amenaza de una nueva huelga general en enero por la reforma de las pensiones.

Entre los socialistas andaluces se ha instalado la sensación de que tienen muy poco margen de maniobra para reenganchar a la izquierda. Han hecho un gran esfuerzo, defienden desde la Junta, por no tocar las políticas sociales en el Presupuesto pero eso se evaporó cuando Zapatero anunció que suprimía los 426 euros a los parados de larga duración. Una decisión que les disgusta profundamente.

Han lanzado guiños a la izquierda frente a la política del Gobierno -que dicen dicta "el club de la Unión Europea", de mayoría conservadora- y han subido el IRPF a los más ricos o han aprobado un impuesto a los bancos. El Gobierno de la nación ha anunciado un recurso contra ese último tributo convencido de que la Junta no tiene competencias. Ayer la consejera de la Presidencia dejó claro que seguirán adelante convencida de que "a cualquier gobierno socialista debería de sonarle bien".

Los socialistas dicen tener claro que un debate de izquierda-derecha planteado de forma tradicional tampoco va a convencer a los ciudadanos y advierten de que hay que superar "el discurso decimonónico" que atribuyen a los sindicatos CCOO o UGT. "Ellos también están perdiendo a pasos agigantados apoyos en la sanidad o la educación, hay mucha abstención entre sus afiliados y eso no se debe exclusivamente al decreto de reforma del sector público, porque también está ocurriendo en Extremadura", destacó ayer un dirigente de la ejecutiva socialista a raíz del retroceso de estos sindicatos a favor del CSIF.

En un discurso más pegado al que tradicionalmente vende Griñán y su equipo, los socialistas admiten que tendrán que "revisar" -eluden a toda costa el hablar de hacer autocrítica- la imagen que se traslada sobre su gestión. Arenas se mostró ayer especialmente satisfecho del dato del Barómetro que sitúa al PP, a más de diez puntos del PSOE, como el partido favorito para gestionar la economía o el empleo.

Ningún dirigente socialista con asiento en la ejecutiva quiso pronunciarse o entrar al trapo sobre si Zapatero debe o no dar un paso atrás. Eso a pesar de que es el mismo presidente el que alimenta las especulaciones (declaró de forma informal a los periodistas que tenía una decisión adoptada que solo conocía un miembro de su círculo). Los socialistas ya hablaron el lunes, en la reunión de su ejecutiva, del "efecto arrastre" del presidente del Gobierno. Su gestión es desaprobada por el 68,3% de los andaluces, 20 puntos por encima de los que desaprueban a Griñán. Sin embargo dejaron claro que nada de desmarques "al estilo Barreda". Moreno declaró que el presidente "tiene legitimidad para abrir el debate [sobre su relevo] cuando estime oportuno". Si hay adelanto electoral en España, los socialistas andaluces no lo secundarán, es la idea mayoritaria. Si ha funcionado o no la sucesión de Chaves por Griñán (el 70% de los andaluces quiere un cambio de Gobierno) es un tema tabú. El PSOE-A cierra filas con su actual líder y defienden el progreso en su conocimiento y que sea el más valorado.

Arenas está empeñado en alejar la euforia pero en realidad no puede disimular, están exultantes. Defiende que sí hay un cambio de ciclo, más allá de la crisis, y un trasvase de votos del PSOE a su partido.
"Hay gente de izquierda que cree que ha llegado la hora del cambio aunque no coincida ni en un 80% con el PP", señaló. Resta importancia al porcentaje de indecisos. "Una participación del 71% es alta". Además cree que la clave está en el crecimiento, que atestigua el sondeo, del PP en Sevilla (solo dos puntos por detrás del PSOE), Huelva o Jaén, feudos tradicionalmente socialistas.

Al PP el aviso del PSOE de un "rearme ideológico" le da, según dicen, risa. "Pero si son ellos los que están recortando prestaciones sociales, ya con eso no tienen credibilidad. Lo intentaron hace poco y fracasaron", defienden en alusión a la estrategia después de que Mariano Rajoy apostara por privatizar la gestión de servicios sociales.

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