viernes, 14 diciembre 2018
21:08
, última actualización
Local

El efecto de la privación del sueño sobre el sistema inmunológico refleja el estrés físico

El estrés tiene un papel importante en el desarrollo de enfermedades asociadas con la pérdida de sueño crónica.

el 30 jun 2012 / 08:46 h.

TAGS:

La privación del sueño provoca que el sistema inmunológico entre  en acción, reflejando  el mismo tipo de respuesta inmediata que tiene  lugar tras la exposición al estrés, según un estudio reciente  publicado en la revista 'Sleep'.

En la nueva investigación, científicos de los Países Bajos y el  Reino Unido han comparado los recuentos de glóbulos blancos de 15  hombres jóvenes y sanos en condiciones normales, y en condiciones  graves de privación del sueño. Los mayores cambios se observaron en  los glóbulos blancos conocidos como granulocitos, que mostraron una  pérdida de la ritmicidad día-noche.

Según explica Katrin Ackerman, autora principal del estudio,  "futuras investigaciones revelarán los mecanismos moleculares que  subyacen esta respuesta inmediata al estrés, y describirán su papel  en el desarrollo de enfermedades asociadas con la pérdida de sueño  crónica. Si se confirma con más datos, este descubrimiento tendrá  implicaciones para la práctica clínica, y para el manejo de las  profesiones relacionadas con la pérdida de sueño a largo plazo".

Algunos estudios previos han relacionado la restricción y la  privación del sueño con el desarrollo de enfermedades como la  obesidad, la diabetes y la hipertensión; mientras que otros han  demostrado que el sueño ayuda a sostener el funcionamiento del  sistema inmune, y que la pérdida de sueño crónica es un factor de  riesgo para su deterioro.

En la nueva investigación, primeramente, los glóbulos blancos de  los 15 sujetos fueron medidos y analizados después de un estricto  horario de ocho horas de sueño, cada día, durante una semana. Los  participantes fueron expuestos a, por lo menos, 15 minutos de luz al  aire libre dentro de los primeros 90 minutos de vigilia, y se  prohibió el uso de cafeína, alcohol o medicamentos durante los  últimos tres días. Este estudio fue diseñado para estabilizar los  relojes circadianos, y reducir al mínimo la falta de sueño, antes del  estudio de laboratorio intensivo.  

Posteriormente, el recuento de glóbulos blancos en un ciclo normal de  sueño-vigilia se comparó con los datos de la segunda parte del  experimento, en la que las muestras de sangre fueron recolectadas  durante 29 horas de vigilia continua. Como resultado, concluye  Ackerman, los granulocitos reaccionaron de inmediato ante el estrés  físico de la pérdida de sueño, reflejando la respuesta del cuerpo al  estrés.

  • 1