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El ejército holandés se despide de Afganistán

el 01 ago 2010 / 20:02 h.

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-->--> -->La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN aseguró ayer que el inicio de la retirada de las tropas holandesas de su misión en la provincia sureña de Uruzgán no comprometerá la seguridad de la zo­na, según una fuente de la organización. En una rueda de prensa en Kabul, el portavoz de la ISAF, Josep Blotz, afirmó que la fuerza conjunta "todavía" tiene "la postura de fuerza necesaria" y "las capacidades necesarias" para "asegurar que Uruzgán no va a ser una mancha en el mapa".

Las tropas holandesas de la ISAF desplegadas en Afganistán iniciaron ayer la retirada, al cumplirse el plazo de su misión y no contar con el acuerdo del Gobierno de ese país para prolongar el mandato, como deseaba la OTAN. Tras permanecer cuatro años en la zona, Holanda transfirió el mando en Uruzgán a los efectivos estadounidenses y australianos de la ISAF en una sencilla ceremonia. "Creo que la nueva fuerza combinada de Uruzgán será capaz de continuar con éxito el trabajo que los holandeses iniciaron hace cuatro años", confió el portavoz.

El representante civil de la OTAN en Afganistán, Dominic Medley, dijo que "la alianza continúa comprometida en Afganistán el tiempo que le lleve asegurar que los afganos son capaces de tomar la seguridad y el gobierno por ellos mismos", que, en principio, se ha fijado para 2014. Medley añadió que los holandeses "pueden sentirse orgullosos de los resultados tangibles que han conseguido en Uruzgán".

El pasado febrero, las diferencias sobre la permanencia de la tropas holandesas en Afganistán, hicieron que la coalición de gobierno formada por democristianos, calvinistas y laboristas se rompiera, cuando estos últimos abandonaron el Ejecutivo y forzaron la caída del Gobierno holandés. Los laboristas eran partidarios de no prolongar la misión, ni siquiera para adiestrar militares afganos como proponía la OTAN.

Por su parte los democristianos y los calvinistas quería cumplir con las "responsabilidades" solicitadas por la Alianza Atlántica. Según diferentes sondeos realizados en esas fechas en el país, un 66% de los holandeses apoyaba la retirada de las tropas neerlandesas de Afganistán.

La salida de los laboristas provocó la caída del gabinete de coalición y elecciones anticipadas que se celebraron en junio.  Des­de entonces el ex primer ministro democristiano Ruud Lubbers, por mandato de la reina Beatriz, trata de formar gobierno en el que es ya el tercer intento. El reparto de escaños en las pasadas elecciones holandesas fue tan fragmentado que resulta compli­cado formar una coalición que  agrupe una mayoría de los 150 escaños de la Cámara Baja del Parlamento.

La operación holandesa en Afganistán, que se inició el 1 de agosto de 2006, ha costado en torno a 229 millones de euros, según la agencia ANP, y en esos cuatro años de misión han muerto 24 soldados neerlandeses y unos 140 han resultado heridos.

En el arco sudoriental afgano se registran la mayoría de los combates del país, zona donde predomina la etnia patán y el movimiento talibán tiene sus principales bastiones.

La guerra contra los talibanes afganos, que ya supera en duración a la de Vietnam, ha tocado techo este verano después de que junio haya sido el mes más sangriento, con 102 bajas de las fuerzas internacionales, y en julio las tropas estadounidenses hayan perdido a 66 soldados. En total, 1.979 hombres soldados extranjeros han muerto en su lucha antitalibán. La ISAF justifica estas muertes por el aumento de tropas, cuyo despliegue total (150.000) se completará a lo largo de este mes, pero los éxitos militares parecen magros para un año en el que el objetivo declarado era golpear la insurgencia.

 

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