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El ejército iraquí ataca Basora y rompe la tregua con la milicia chií

El Ejército iraquí hizo añicos la débil tregua que mantenía desde el verano pasado con las milicias del clérigo chií Muqtada Al Sadr.Basora, la gran ciudad del sur de Irak, fue escenario de los más cruentos combates de los últimos meses. El 90% de las exportaciones de crudo del país árabe pasan por estas tierras. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 02:14 h.

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La milicia chií Ejército del Mahdi, leal al clérigo radical Muqtada al Sadr, y las tropas iraquíes libraron ayer estos combates en las calles de Basora, ciudad que es la puerta del país al Golfo Pérsico y clave para el control de las reservas petroleras. De hecho, el 90% de las exportaciones de crudo del país árabe pasan por estas tierras.

Hasta el momento, se desconocen los motivos que originaron los combates, aunque, según cargos policiales, éstos comenzaron después de que el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, ordenase a sus fuerzas "limpiar" la ciudad de elementos criminales y fuera de la ley.

De hecho, el propio primer ministro se desplazó ayer a Basora para supervisar personalmente la ofensiva militar que, al cierre de esta edición, se cifraba en cerca de 30 muertos y 65 heridos.

Los responsables de la seguridad en Basora ha sido suspendidos de sus cargos, incluido Abdelyalil Jalaf, director de la Policía. Y es que, desde la progresiva retirada de las fuerzas británicas de Basora a finales de 2007, tres milicias rivales controlan la ciudad: el Ejército del Mahdi; las Brigadas del Badr, del Consejo Supremo Islámico y principal bloque chií del país; y el partido Fadhila (Virtud).

Desde la noche del lunes, las autoridades iraquíes han impuesto un toque de queda indefinido para lanzar la ofensiva. Así, cortaron los accesos a la ciudad y se prohibieron los desplazamientos de personas y coches. Hasta el momento, cuatro barrios fueron tomados por los milicianos chiíes, que atacaron a la División 14 del Ejército iraquí, con base en Zubair, al norte de la ciudad. De todos modos, durante todas la jornada se libraron duros combates, en los que se utilizaron morteros, ametralladoras pesadas y bazokas.

Los milicianos leales a Muqtada al Sadr comenzaron ayer una campaña de desobediencia civil para protestar contra el Gobierno, al que instaron a responder a sus demandas por lo que creen que supone un maltrato a la milicia. Un portavoz de la oficina de Muqtada en Basora, Ahmed al Ali, acusó hoy a Maliki de buscar la destrucción del Ejército del Mahdi.

La milicia chií no se calló ante esta ofensiva y amenazó con el bien más preciado de Basora: con el incendio de los pozos petrolíferos si el Gobierno iraquí no detenía la operación militar. "Aunque estos pozos son del pueblo iraquí y sería una elección difícil incendiarlos, estamos examinando esta opción si continúa esta campaña sin justificación", manifestó el jeque Hariz Azari.

En este sentido, aludió al acuerdo previo entre los milicianos y las fuerzas de seguridad sobre el plan de seguridad de Basora, que iba dirigido exclusivamente contra la delincuencia. "Pero ahora el Gobierno ha empeorado la situación y ha hecho lo mismo que hizo en Kerbala y Diwaniya: dedicar el plan a eliminar a los sadristas en Basora", aclaró.

Horas después, el clérigo radical chií Muqtada al Sadr, dejó a un lado las amenazas y llamó a la calma a través de un comunicado leído por uno de sus ayudantes, el jeque Hazem al Aarachi. "Al Sadr pide solucionar el conflicto a través del diálogo y de manera pacífica", remarcó. En ese contexto, subrayó que el líder chií "rechaza el derramamiento de sangre iraquí" y responsabilizó al Gobierno iraquí de las consecuencias de la "bárbara campaña que sufre Basora".

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