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El elixir de la juventud llega al Real

La Feria de Écija estaba preparada para alegrar a los más pequeños, ya que podían subirse a las atracciones a mitad de precio. Pero quienes sí se lo pasaron como niños fueron los mayores del centro de día.

el 15 sep 2009 / 11:58 h.

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La Feria de Écija estaba preparada para alegrar a los más pequeños, ya que podían subirse a las atracciones a mitad de precio. Pero quienes sí se lo pasaron como niños fueron los mayores del centro de día, que fueron invitados por el Ayuntamiento a un almuerzo. Allí recordaron ferias de antaño e incluso dieron muestras de que tienen cuerda para rato.

Cerca de 300 personas del centro de día de mayores de la calle Perdiz se tomaron al pie de la letra la intención de dar más brillantez a la Feria de día. Tanto, que todavía no era las 13.30 horas cuando la mayoría de ellos ya estaban en la caseta municipal para participar en el almuerzo que tradicionalmente ofrece el Ayuntamiento de Écija a los mayores del municipio.

Además del almuerzo, los pensionistas disfrutaron de las actuaciones musicales de Frank Bravo y Esther Quirós, a la vez que se zanbullían en los recuerdos de ferias pasadas, que comparaban con la actual fiesta. En este debate, casi todo manifiestan que la feria de este año sale ganando.

"Ahora está mejor, hoy hay mejores cosas", dice José Manuel Castilla, con 76 años y muchas ferias a sus espaldas. "Es que él es muy feriante", indica uno de sus compañeros de mesa. José Manuel se ha puesto hasta chaqueta para almorzar en la feria y el ambiente le lleva a bromear cuando se le pregunta si la fiesta era mejor antes: "Cuando era joven entraba en acción, y ahora tengo que estar en la silla sentadito a lo que me dejen", explica mientras se rie con picardía.

Pero José Manuel se pone en seguida serio y asegura que "la feria está mejor presentada ahora". Su seriedad no le lleva a dejar la guasa que no debe falta en el recinto ferial de La Alcarrachela. "Después de la comida nos iremos a cantar unos fandangos y unas bulerías y a divertirnos con los amigos", dice. Y eso con 76 años.

Pocos se acuerdan o se lamentan de que antes hubiera dos ferias -la de mayo y la de septiembre, que entonces era la de San Mateo- y ahora sólo haya una. Prefieren centrarse más en las anécdotas, como la que relata Mari Carmen Pérez. "Mi madre nos trajó a dos hermanitos míos y a mí, con unos diez años", relata, "y el más pequeño se perdió".

Mientras estaba extraviado, no paraba de repetir: "Vivo en Puerta Osuna, vivo en Puerta Osuna", hasta que lo encontró la Policía". "Eso es de cuando la feria estaba en el Cerro de la Pólvora", aclara Mari Carmen, que acudió luciendo un traje de flamenca.

Estos mayores son sobre todo, muy pícaros. Francisco Carmona rememora cómo él y sus amigos empujaban los caballitos del tiovivo "para coger velocidad, subirse, dar una vuelta gratis. "Es que no teníamos muñequitos [que eran los dos reales que le daba su padre], ya que nos los habíamos gastado en dulces", explica, a la espera de que hoy vean una estampa inédita incluso para ellos: la de un paseo de caballos por las calles del recinto ferial astigitano.

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