Economía

El embargo amenaza a los directivos de firmas en crisis

Es una profesión de alto riesgo la de directivo si una compañía solicita el concurso voluntario de acreedores -antigua figura de la suspensión de pagos-, pero también lo es si éste no se solicita a su debido tiempo.

el 15 sep 2009 / 10:41 h.

Es una profesión de alto riesgo la de directivo si una compañía solicita el concurso voluntario de acreedores -antigua figura de la suspensión de pagos-, pero también lo es si éste no se solicita a su debido tiempo. A la hora de buscar de dónde cobrar, las demandas de embargo contra administradores de empresas -y no sólo de los bienes de ésta y de sus accionistas- comienzan a proliferar en una provincia, la de Sevilla, que registra un promedio de una petición cada dos días para acogerse a la legislación que permite transitoriamente dejar de abonar las deudas a proveedores, plantilla o administraciones.

La Ley Concursal establece la posibilidad de que el juez del concurso ordene, sea de oficio, sea a petición de quienes llevan las riendas de la empresa después de la suspensión de pagos -los administradores concursales-, ese embargo a los directivos si aquella no tiene activos suficientes para satisfacer las reclamaciones de los deudores y si existe la sospecha de que una mala gestión desembocó en la crisis de la compañía. En otras palabras, si cabe culpabilidad en el concurso y que éste, pues, no sobreviniera por causas de fuerza mayor (en el argot jurídico, que fuera fortuito).

¿Qué se entiende por mal administrador o directivo? Que, por ejemplo, se lleve una consentida doble contabilidad en la empresa (la caja negra o B), que abunden las irregularidades o que se simule un volumen de patrimonio ficticio.

Pero Luis Olivencia Brugger, socio de Cuatrecasas-Olivencia-Ballester, apunta que incluso se puede embargar a los administradores de una sociedad en suspensión de pagos si se concluye que se ocultó la situación real de ésta aplazando "el deber" de solicitar el concurso de acreedores.

"La legislación concursal es muy precisa y estricta en este terreno e incluso recoge la posibilidad de que, en un concurso declarado como culpable, exista la figura del cómplice de tal situación", explica Olivencia. Un cómplice sería persona física -un directivo- o jurídica -un ejemplo, la sociedad matriz que ha descapitalizado una filial-. Empresa, accionistas, administradores, directivos... Todos bajo la amenaza del embargo de sus bienes.

El socio del despacho Cuatrecasas-Olivencia-Ballester relata cómo las denuncias sobre la responsabilidad de los administradores comienzan a extenderse en el Juzgado Mercantil de Sevilla encargado de atender las solicitudes de concurso voluntario de acreedores.

Para el abogado sevillano, la crisis de una empresa por motivos de insolvencia -ni hay dinero en caja para abonar las deudas ni banco que preste más- debería verse como una enfermedad y la solicitud de concurso, como un remedio siempre y cuando no se acuda a él llegada ya la fase terminal. Del mal se puede salir -vía, por ejemplo, convenio de acreedores, por el que se acuerda un periodo de pago y, normalmente, una quita de deudas- o morir, lo que implica la liquidación de la sociedad.

En este último caso, se buscan los activos para saldar a los acreedores hasta debajo de las piedras, incluso de la casa de los directivos si d elas diligencias se comprueba que su gestión o complicidad fue determinante para acarrear el mal de la insolvencia a la empresa. Ejemplo de embargo, el ordenado para el presidente de Contsa, si bien a la vez es accionista y administrador.

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