Deportes

El emperador de Constantinopla

De aspecto rudo pero amable, podría pasar por un comerciante del Gran Bazar pero era una gran personalidad en su país desde hace una década y ahora se ha convertido sencillamente en un héroe nacional. (Foto: EFE)

el 15 sep 2009 / 07:22 h.

De aspecto rudo pero amable, podría pasar por un comerciante del Gran Bazar pero era una gran personalidad en su país desde hace una década y ahora se ha convertido sencillamente en un héroe nacional a quien el presidente en persona ha pedido que no abandone el banquillo de la selección.

La selección de los dos milagros fue recibida en loor de multitudes en el aeropuerto de Estambul tras su derrota agónica frente a Alemania en la semifinal de la Eurocopa. Sólo la descomunal fe que transmite un entrenador del carisma de Fatih Terim (Adana, 4 de septiembre de 1953) ha permitido que Turquía se plante en la penúltima ronda y que, con una decena de bajas, estuviese a un solo minuto de descabalgar a la mismísima Mannschaft. Por eso, el medio millón de enfervorizados aficionados que se agolparon en el aeropuerto Kemal Atatürk portaban en su mayoría pancartas con la leyenda "Terim, no nos abandones".

Tras el partido, el técnico se dirigió a sus jugadores en un tono de despedida pero toda la sociedad turca, con el presidente Abdullah Gül a la cabeza, se ha movilizado para que Terim no acepte la suculenta oferta que dicen que tiene del Fulham o que abandone su anhelo de regresar a Italia, donde ya dirigió a la Fiorentina y al Milan. Gül afirmó que "la máxima aspiración para un técnico turco debe ser entrenar a la selección nacional", mientras que el presidente de la federación local, Hasan Dogan, se mostró incluso más beligerante en su comentario: "No vamos a renunciar a Terim". El ministro de deporte, Murat Baseskioglu, afirmó que "toda el país quiere ir con él a Suráfrica 2010".

Sin embargo, Terim alberga ambiciones personales, producto de su frustante paso por el calcio. Tras el sorprendente triunfo del Galatasaray en la Copa de la UEFA de 2000 (primer y único representante otomano en levantar un trofeo continental), Terim emigró a Italia pero no tuvo suerte y le quedó un gran sentimiento de revancha.

puso a turquía en el mapa. Terim fue un defensa central muy respetado, a quien Abdu Gegic, el legendario entrenador del Partizán de Belgrado, llegó a comparar con Beckenbauer. Jugó en el Galatasaray y fue 51 veces internacional con Turquía, cuya selección sólo había participado en una gran competición (el Mundial de 1954) hasta que él se hizo cargo de ella. En la fase previa de la Eurocopa de 1996, los turcos sorprendieron al eliminar a Suecia, que era vigente tercera del mundo.

Tras el torneo, volvió al banquillo de su club de toda la vida y firmó su mejor serie histórica: cuatro títulos ligueros consecutivos y el mencionado título de la UEFA. Él siempre se ha confesado arrepentido por haberse ido a Italia antes de disputar la final de la Supercopa europea de 2000, ganada por el Galatasaray al Real Madrid.

Terim hizo un papel decoroso en la Fiorentina, donde estuvo un año y alcanzó la final de copa, pero se estrelló en el Milan, que lo destituyó a los cuatro meses de ficharlo. De vuelta a casa, se hizo cargo de la selección tras la gloriosa etapa de Senol Gunes, que llevó a los otomanos a los cuartos de final de la Eurocopa de 2000 y, sobre todo, al tercer puesto del Mundial de 2002. Al tomar posesión justo después de perder Turquía la repesca para estar en Alemania 2006, prometió que devolvería al combinado de la media luna al primer plano. Ha cumplido su palabra y ahora no dejan que se vaya. De hecho, el martes renovó su contrato dos años más, hasta 2012.

  • 1