Economía

El empleo de agua de acuíferos se dispara en el regadío andaluz

Ni la superficie de riego disminuye, ni se ahorra agua. Al contrario, si faltan dotaciones de recursos hídricos superficiales, se recurre a los pozos y sondeos, cada vez más abundantes. Lo revela la última encuesta del INE sobre regadíos y que hace referencia a 2006. En un solo año, un 53% más de recursos procedentes del subsuelo.

el 15 sep 2009 / 06:24 h.

Ni la superficie de riego disminuye, ni se ahorra agua. Al contrario, si faltan dotaciones de recursos hídricos superficiales, se recurre a los pozos y sondeos, cada vez más abundantes. Lo revela la última encuesta del INE sobre regadíos y que hace referencia a 2006. En un solo año, un 53% más de recursos procedentes del subsuelo.

Dice la encuesta sobre usos del agua en la agricultura, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y de reciente publicación, que en Andalucía el consumo se redujo un 7,3% en 2006, hasta 3.776,72 hectómetros cúbicos. A primera vista, ahorro. Sin embargo, este recorte -la media para el conjunto del Estado fue del 3,9%, con 15.864,9 hectómetros cúbicos- se sustenta en las menores dotaciones aprobadas para la cuenca del Guadalquivir, y no en una disminución efectiva del caudal empleado.

De hecho, el último informe del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino señala que, lejos de disminuir, las tierras irrigadas en esta comunidad autónoma siguen creciendo, y se acercan ya a la barrera del millón de hectáreas -el año pasado, 944.661-.

Pero las cifras más relevantes de la citada encuesta del INE son las referidas al bombeo de agua procedente de los acuíferos, puesto que muestran una cada vez mayor utilización de los recursos hídricos del subsuelo (pozos y sondeos).

En efecto, del agua puesta a disposición de los regantes andaluces, 791,4 hectómetros cúbicos procedían de las reservas subterráneas, frente a los 515,7 contabilizados un año antes. El crecimiento, por tanto, del 53% en tan sólo un ejercicio.

Un matiz . El INE procedió a una revisión estadística para 2005, por la que agregaba a las aguas disponibles en las comunidades de regantes (las superficiales, procedentes de embalses y escorrentías) las consideradas como autoabastecimiento (esto es, de pozos). Tal cambio impide analizar el resultado obtenido con el de 2004, pero sí es homogénea la comparación para 2006 (ese 53% de aumento comentado).

Dos conclusiones . La primera, que en tiempos de recortes de dotaciones como el registrado en 2006, el campo andaluz recurre más a los acuíferos, con pozos ya existentes o nuevos (no es infrecuente el ruido de máquinas que horadan la tierra en las fincas en la búsqueda de agua). Y la segunda, que de ahorro, nada.

Un detalle más . El INE cifraba los recursos subterráneos disponibles en todas las comunidades de regantes españolas en 3.319 hectómetros cúbicos en 2006, con un aumento de 130 sobre los contabilizados un año antes. Por tanto, es la región andaluza la que asumiría íntegramente el incremento habido en el Estado.

Por cultivos, el INE confirma que se creciente la puesta en regadío del olivar. Éste y el viñedo absorbieron en la comunidad 1.467,88 de los 3.776,71 hectómetros consumidos, cuando en 2005 eran 1.253,61, frente al descenso de las producciones de herbáceos (cereales, remolacha y algodón) e incluso de los frutales.

La encuesta, eso sí, constata la expansión en la agricultura regional de las técnicas de riego más eficientes. Así, los sistemas de goteo se llevaron 2.451,4 hectómetros (fueron 2.190,35 en 2005) y 923 (1.309 un año antes), el de gravedad, siendo este último el que gasta más agua.

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