Local

El empresario de la sonrisa

Un empresario de 73 años de Málaga ha cambiado la corbata y los trajes de chaqueta por la nariz roja y los zapatones de payaso y desde hace dos años acude de manera voluntaria al Hospital Materno Infantil de la ciudad a visitar a los niños enfermos. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 17:46 h.

TAGS:

Johanna Lozano (EFE)

Un empresario de 73 años de Málaga ha cambiado la corbata y los trajes de chaqueta por la nariz roja y los zapatones de payaso y desde hace dos años acude de manera voluntaria al Hospital Materno Infantil de la ciudad a visitar a los niños enfermos.

Juan Manuel López era copropietario de una empresa en el Parque Tecnológico de Andalucía dedicada a la electromedicina, y ahora acude dos lunes al mes al hospital durante más de tres horas para hacer reír a los más pequeños. "Ver que un niño es feliz y que sonríe es la mejor recompensa que puedo recibir y si además consigo sacarles una sonrisa a los padres y hacer que desconecten por un momento, es doble satisfacción", dice Juan Manuel, que añade que esta experiencia le hace sentirse tan lleno que incluso "debería pagar por ello".

Desde hace algún tiempo, Juan Manuel colabora con la ONG Todo por una sonrisa, que tiene como objetivo "llevar ilusión, alegría y esperanza" a los niños enfermos para amenizar así su estancia en el centro, así como la de sus familiares, los cuales viven situaciones de "gran tensión emocional".

Este peculiar payaso se ha pasado la vida trabajando y viajando por el mundo, y aunque ha estado bien posicionado económicamente, ahora le toca a él "aportar su granito de arena a la sociedad". "Estoy orgulloso de mi trayectoria profesional, pero me di cuenta de que hacía poco por los demás y fue cuando decidí hacerme voluntario".

Cuando rondaba los 40 años, decidió dejarlo todo y comenzar de cero. Hizo autostop hasta Francia "con tan sólo mil pesetas en el bolsillo" y allí trabajó como camarero y mayordomo junto a su mujer, que ejerció como cocinera en una casa. Juan Manuel asegura que esta experiencia le aportó gran riqueza ya que le ayudó a conocerse mejor y a sentirse orgulloso de sí mismo y de su esposa, a la que comenzó a querer "aún más".

"Me di cuenta de que era capaz de empezar una nueva vida sin todo lo material que había conseguido y eso me llena de satisfacción", destaca. Juan Manuel sigue vinculado al mundo empresarial, pero todas las semanas cambia el traje por la nariz roja y los zapatos de payaso.

  • 1