Economía

El empresario gana desde hoy ‘libertad’ para contratar a jóvenes

Hoy entra en vigor la supresión del límite de contratos temporales y el nuevo de formación.

el 30 ago 2011 / 20:15 h.

El nuevo contrato de formación y aprendizaje se podrá prolongar hasta tres años y aplicarse a jóvenes de hasta 30 años.

Hoy entran en vigor las últimas medidas -tras su publicación ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE) - que, en materia laboral, ha lanzado el Ejecutivo en su lucha a la desesperada por contener las abultadas tasas de paro que hacen mella, de una forma más significativa, sobre el colectivo más joven. Sin embargo, a juicio de Teresa García, responsable de Empleo de CCOO Sevilla, solo vendrán "a añadir más precariedad a la que ya hay".

Dos son las iniciativas que eclipsan a las demás. De un lado, un nuevo contrato de formación y aprendizaje que aúna enseñanza (25% de la jornada) y trabajo (75%) y que, con un sueldo proporcional no inferior al salario mínimo, cuenta con las garantías sociales de cualquier otro contrato como el derecho a cobrar el desempleo.

La primera crítica llega por no haber diseñado esta medida de la mano del sistema educativo y dejar abierto a desarrollos reglamentarios posteriores cuestiones como qué tipo de centros podrán impartir esa formación o cómo la enseñanza recibida se convalida para obtener el título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) o certificados de profesionalidad, explica. Antes era la empresa la responsable de cumplir que el aprendiz recibiera esa formación, pero ahora se ve descargada de responsabilidad, precisa García.

Uno de los debates se ha centrado en la edad de quienes pueden acogerse a este contrato dirigido a aquellos que dejaron los estudios a medias o no cuentan con cualificación profesional. Con la reforma laboral de 2010 el antiguo contrato de formación se podía aplicar a jóvenes no cualificados de 16 a 21 años. Más tarde se incorporó, como excepción, que abarcara hasta los 25 años pero con fecha de caducidad, el 31 de diciembre de 2011, y ahora esa edad ya se incluye como permanente.

La transitoriedad se resume en que se amplía esa horquilla hasta los 30 años hasta el 31 de diciembre de 2013, con lo que, teniendo en cuenta la duración del contrato -mínimo de un año (antes era de seis meses) y máximos dos, prorrogable a un tercero- un joven puede estar como aprendiz a los 33 años. "Una barbaridad", asevera. En el caso de jóvenes con discapacidad esos límites desaparecen.

Y no solo eso. Las condiciones salariales también se precarizan. Y es que el nuevo contrato señala que se retribuirán las horas efectivas trabajadas de forma proporcional al salario mínimo. Pero antes esto solo sucedía el primer año, puesto que el segundo el salario era el que el convenio colectivo fijara para la categoría en la que desarrollara su trabajo.

Entre los aspectos más negativos, Teresa García apunta a que en el nuevo Real Decreto-Ley desaparece cualquier referencia a la capacidad reguladora de los convenios. Lo que quiere decir que antes los convenios establecían el número máximo de contratos de formación que se podían formalizar en una empresa en función de una serie de criterios como el volumen de plantilla, el tamaño y otras cuestiones. Pero ahora, con los cambios, esa decisión responderá al criterio "unilateral" del empresario, de manera que se anula el efecto regulador con el que contaba este instrumento de la negociación colectiva.

Junto a ello, la responsable de Empleo de CCOO Sevilla considera que se trata de un contrato "muy subvencionado", pues implica rebaja en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social del 100% para las empresas de menos de 250 trabajadores y del 75% para las que igualan o superan esa cifra. Y, si transforman los contratos, más bonificaciones.

La segunda polémica llega por la decisión del Gobierno de congelar durante dos años la norma que impide enlazar contratos temporales con la obligación de hacer a un trabajador indefinido si está vinculado a una empresa durante más de dos años en un periodo de treinta meses. Medida con la que el Gobierno pretende que, al menos la contratación eventual, no se frene. "Mejor un temporal que un parado", espetó el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, tras el Consejo de Ministros del pasado viernes.

Pero, en opinión de García, se trata del "mayor regalo que se puede hacer al empresario, que en muchos casos, ya era algo que incumplía de manera sostenida".

"Ni se resuelven los problemas formativos de la juventud, que muchos abandonaron a raíz del boom de la construcción, ni es una salida para la gente joven", colectivo que adolece de una tasa de paro que sobrepasa el 41%.

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