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El encarecimiento de los alimentos dispara el hambre

El alza de los alimentos originó el año pasado que 75 millones de personas se sumaran a los 848 millones de desnutridos que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Información estima en el mundo.

el 15 sep 2009 / 12:00 h.

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El alza de los alimentos originó el año pasado que 75 millones de personas se sumaran a los 848 millones de desnutridos que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Información estima en el mundo. Es decir, ya son 923 millones las personas que no tienen nada para llevarse a la boca cada día.

Se da la circunstancia de que el encarecimiento del sector de la alimentación invirtió la tendencia positiva que se había mantenido con el objetivo de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que persigue reducir a la mitad la proporción de personas hambrientas en 2015.

Y es que los precios subieron un 52% entre 2007 y 2008, mientras que el de los fertilizantes casi se dobló, por lo que ese aumento lo único que ha hecho es agravar el problema, tal y como precisó la organización la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Hafez Ghanem, director general adjunto de la FAO para Desarrollo Económico y Social, afirmó que la situación cada día es "más preocupante", ya que el hambre aumenta "mientras el mundo se hace cada vez más rico y produce más alimentos que nunca".

Para los compradores netos de alimentos -entre los que se incluyen casi todas las familias urbanas y una gran parte de las rurales-, el alza de precios ha tenido un impacto negativo a corto plazo sobre los ingresos y el bienestar familiar. "Los más pobres -campesinos sin tierra y familias encabezadas por mujeres- han sido los más afectados", precisó Ghanem, quien añadió que las tendencias negativas en la lucha contra el hambre están poniendo en peligro los esfuerzos para alcanzar los otros Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Así, además de los devastadores costes sociales del hambre, "la evidencia apunta a impactos negativos sobre la productividad laboral, salud y educación, lo que en última instancia lleva a un menor crecimiento económico en su conjunto".

Propuestas. Tras ello, señaló que para salir de ese circulo vicioso es necesario reducir el número de hambrientos en 500 millones en los siete años que quedan para 2015, "lo que requerirá un esfuerzo mundial resolutivo y de envergadura, acompañado de acciones concretas", subrayó.

Para el economista de la FAO Kostas Stamoulis, el hambre "es una de las causas de la pobreza, no es tan solo una consecuencia" y el "efecto debilitador" del hambre sobre la productividad de las personas y sus ingresos conduce a un círculo vicioso: la extrema pobreza conduce al hambre, que a su vez hace perpetuarse la situación de pobreza".

Según la FAO, los países más golpeados por la actual crisis, muchos de ellos en África, necesitarán al menos 30.000 millones anuales de dólares para garantizar su seguridad alimentaria y reactivar sistemas agrícolas que han sido descuidados durante mucho tiempo.

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