Cofradías

El encierro de la devoción

Ni Jesús Nazareno de La Puebla de Cazalla, que regresaba tras el incendio que sufrió el pasado verano, pudo mostrarse en unas calles tomadas por las lluvias.

el 23 abr 2011 / 19:56 h.

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Los devotos se sientan frente a la imagen de Jesús Nazareno, en La Puebla de Cazalla.

La Semana Santa se ahoga en lamentos por toda la provincia. La cofradía que se atrevía, acababa rápidamente de vuelta al templo, como pasó con San Juan en Gilena. Pero la mayoría se resignó ante los chubascos y, en especial, los devotos de Jesús Nazareno de La Puebla de Cazalla, que no pudieron ver desfilar su imagen tras el suceso del pasado verano.

Fue en julio cuando se tuvo que mandar a restaurar la imagen de Jesús tras un incendio producido de manera fortuita por una vela prendida bajo el manto de la talla. Los daños, aunque no eran graves, sí requerían un importante trabajo de restauración en los pies, los brazos y la espalda, zonas principalmente afectadas por el fuego.

Tras los hechos, desde la hermandad se pusieron en contacto con el restaurador Juan Alberto Pérez Rojas, quien ha policromado y limpiado la talla, exceptuando la cabeza que no sufrió daño alguno. Sin embargo, la lluvia caída durante toda la madrugada pesó en la decisión a la hora de hacer o no estación de penitencia. Tras la noticia, el convento de la Candelaria se convirtió en lugar de culto para honrar a sus sagradas imágenes.

Un calco, aunque sin sucesos anteriores que lamentar, ocurrió en Los Palacios y Villafranca. La particular Vía Dolorosa, que conforman las calles San Sebastián, Real, Aurora y Abajo, se quedó sin procesiones esta Semana Santa de lluvia inoportuna después de la feliz excepción del Domingo de Ramos. Tampoco el Viernes Santo pudo ser. En la capilla de Los Servitas se concentró media villa con las ganas intactas y la esperanza baldía de ver lucirse a sus advocaciones a partir de ese pequeño templo que se ha convertido en el cuartel general de este año, pues las obras de la capilla de La Aurora hicieron que también los titulares del Gran Poder tuvieran previsto iniciar su estación de penitencia allí. Así que la tarde del Viernes Santo se convirtió en una tarde de colas para ver al menos los pasos del Santo Entierro y la Virgen de los Dolores, pero también los de Nuestro Padre Jesús y María Santísima de la Soledad.

La lluvia, esa indeseada protagonista de la Semana Santa, no perdonó ni el Sábado Santo. En Utrera, se vieron obligados a suspender la estación de penitencia del Cristo Yacente y la Virgen de los Dolores. Por segundo día consecutivo, ya que la cofradía también debía procesionar el Viernes Santo, la hermandad de la Vera-Cruz y Santo Entierro anunció la noticia que muchos esperaban y nadie deseaba. Los pasos no se movieron del templo y fueron muchas las personas que acercaron a la iglesia de San Francisco para contemplar a los titulares.

Con cara de resignación, el hermano mayor de la cofradía, José Simón, comunicó la decisión. Las previsiones meteorológicas eran adversas, por lo que no quedaba más remedio que esperar a 2012 para ver los pasos en la calle. El aplauso de las personas que llenaban el templo sirvió de apoyo. En todo caso, el párroco de Santa María, Diego Pérez, presidió el rezo de la oración previa a la estación de penitencia. Tras ella, y antes de abrir las puertas del templo a los fieles, sonó una saeta en el interior, dedicada a la Virgen de los Dolores en Soledad.

En Écija tampoco hubo suerte, ya que el Santo Entierro tampoco hizo estación de penitencia. La hermandad del Carmen decidió no salir por culpa de la lluvia, que no paró de caer en toda la tarde del Sábado Santo. La cofradía esperó tres cuartos de hora para tomar una decisión, que fue la misma que en la gran mayoría de hermandades que hay en la provincia: la de no salir.

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