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El error que desarmó la campaña

Zoido tendió la mano a Rosamar Prieto-Castro ante el desconcierto de PSOE e IU

el 25 feb 2011 / 21:50 h.

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Durante un minuto, apenas unos segundos, el Pleno se desperezó. El PSOE dejó a un lado la silenciada aunque latente crisis provocada por una abrupta ruptura con un periodo de doce años; el PP abandonó su escrupulosamente medida estrategia electoral centrada en tumbar al adversario hasta que no sea necesario ni concretar su alternativa ni dar demasiadas explicaciones de su proyecto; e IU aparcó su forzada búsqueda de un espacio propio con un tono innecesariamente agresivo. Fue el minuto que duró la comisión de investigación más rápida de la historia municipal, la que abrió Rosamar Prieto-Castro al apoyar la moción por error.


El PP aplaudía; IU observaba desconcertada y en el PSOE se mezclaban sorpresa y resignación. Fue tal la parálisis que fue Juan Ignacio Zoido quien tuvo que resolver el entuerto: “No se preocupe si usted se ha equivocado, repetimos la votación”. El Pleno respiró aliviado, especialmente Prieto-Castro, quien no pudo evitar que se le escapara una carcajada y un comentario que quedó grabado: “Menos mal, que si no los míos me matan”. Todo fueron agradecimientos al candidato del PP,  a quien, como señaló el portavoz socialista, Alberto Moriña, le venía mejor el rechazo que la aceptación. No sólo porque “no tuviera preparada la respuesta”, sino porque una comisión a dos plenos de las elecciones es  menos efectiva que la imagen del alcalde vetando la investigación con el voto de calidad.


Pero fue sólo eso. Un minuto. Y vuelta a la realidad. El PSOE había iniciado el Pleno con su cambio de sillas. Francisco Fernández fuera de la dirección del grupo, y el alcalde, ausente casi todo el Pleno, rodeado de aquellos a los que apartó durante años: Alberto Moriña, Joaquín Díaz –nuevo adjunto– y Esther Gil. Mientras tanto en más de un rostro se podía leer el listado completo de Espadas. Otros, sin embargo, mantenían elevado el tono, como Manuel Rey, “el parlamentario revelación”, según lo describió el alcalde, en una airada defensa de una de sus personas de confianza. Más necesitado de estas muestras de apoyo estaba Miguel Ángel Millán, recientemente imputado, y que recibió el primer respaldo expreso desde que entró en el caso Mercasevilla –por la puerta trasera y con el único argumento de concer una licencia–: “El gerente hizo lo que tenía que hacer para no prevaricar. Defiendo a quien trabaja conmigo, y no miro a otro lado”.


El PP siguió con su perfil bajo. Rechazo al matrimonio homosexual pero sin dar explicación alguna. Tampoco hubo demasiadas palabras para Tablada: apoyo a la propuesta para abrir la dehesa, y a otra cosa. Lo principal, el “asedio a Cartago” como lo describió Beltrán Pérez, en uno de sus recursos a los clásicos. En ese escenario las palabras de José Miguel Luque sonaron a algo má que un despiste malinterpretado: “A mí no me inculcaron ninguna ideología”.


Lo justo para completar el discurso de IU: “Ustedes no son del PP, se presentan por ¡Ya!”. Un nuevo eslogan electoral de una federación con un tono innecesariamente agresivo: acusó  a Zoido de reunirse con jueces y fiscales de casos abiertos; y a  Beltrán Pérez, al que comparó con Himmler, de “falsificar documentos”. La búsqueda de su espacio la completó José Manuel García con su vehemente defensa ideológica: “Llevo con honor la bandera de la República, la del mejor periodo del siglo XX en España, que se trunco por un golpe de estado fascista que el PP no condena”.

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