Local

El espacio de la laicidad

Reformas pero sin sobresaltos. Es el argumento para la no inclusión de la supresión de funerales religiosos de Estado en los documentos del 37º Congreso del Partido Socialista.

el 15 sep 2009 / 07:29 h.

Reformas pero sin sobresaltos. Es el argumento para la no inclusión de la supresión de funerales religiosos de Estado en los documentos del 37º Congreso del Partido Socialista. Queda trabajar por la "desaparición progresiva de símbolos y liturgias religiosas en edificios públicos", proseguir en una moderada transformación de los escenarios institucionales y de los actos públicos a fin de llegar a ver con naturalidad su condición laica. El PSOE, como organización reformista y de gobierno, opta por liderar iniciativas progresistas demandadas por la sociedad, o cuya tendencia se manifiesta con suficiente nitidez. Lo que no le parece que sea así a la hora de abogar por la supresión de los funerales católicos de Estado, o establecer disposiciones sobre símbolos de inmediato y general cumplimiento.

En la pasada legislatura hemos presenciado como ha actuado la jerarquía católica, alineada con el integrismo protestante norteamericano, y con que alianzas buscó la derrota socialista en las últimas elecciones generales. Pero la actitud que se percibe al respecto en el Partido Popular, tras su reciente congreso, es de moderación, ahora acompasada por el PSOE. Pareciera que han pactado algún oasis de no beligerancia.

Quienes quisiéramos ver a la sociedad española avanzar de manera más decidida en sus atributos laicos tendremos que esperar. Nuestra diversidad cultural integra y sostiene formas de religiosidad popular no sólo alimentadas por la jerarquía, sino defendidas intensamente por una parte importante de la población de muy diversa ideología, con frecuencia mediante "tradiciones" inventadas que utilizan el espacio público en cada vez más fechas del año. Ahí radica el fondo de la cuestión, ¿las prácticas religiosas pueden circunscribirse al interior de las iglesias o espacios sagrados privativos? Sabemos cuan distanciados estamos de los efectos generados en este campo por la Revolución Francesa.

Entonces, ¿cómo recuperar el espacio público para la laicidad? ¿Prohibiendo actos y festejos de naturaleza católica, o extendiendo y diversificando su uso para objetivos distintos? Las cabalgatas de los Reyes Magos es una invención muy significativa en ese sentido, como lo son los ya "tradicionales" cortejos del orgullo gay. Sin embargo, todos hemos comentado muchas veces la dificultad de aplicar a la muerte una liturgia laica que si se ha sabido hacer en la hora alegre de las bodas civiles.

¿Cuándo podremos tener algo parecido a los cortejos franceses hasta el Panthéon de franceses ilustres? ¿Sólo cuando la ciudadanía no creyente practique con naturalidad la ceremonia laica de la muerte? Y a los hombres y las mujeres que han protagonizado el más largo capítulo democrático de nuestra historia y no desean funerales religiosos, ¿qué se les ofrece? De la muerte no queremos hablar y toca hacerlo. El Estado está obligado a ocuparse y disponer de ceremonias y espacios adecuados al mandato constitucional de la no confesionalidad.

Catedrático de Arquitectura de la Hispalense vpe@us.es

  • 1