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El Espanyol rompe estadísticas y le cambia la cara a la Liga

Dos goles de un ex barcelonista, Iván de la Peña, desquiciaron al líder en un derbi de alto voltaje que permitió al Espanyol apuntarse una victoria histórica frente a un líder aturdido. El derbi rompió todas las estadísticas y pronósticos. Nunca en la historia de la liga el colista había ganado en el campo del líder.

el 15 sep 2009 / 23:02 h.

Javier Giraldo (EFE)

Dos goles de un ex barcelonista, Iván de la Peña, desquiciaron al líder en un derbi de alto voltaje que permitió al Espanyol apuntarse una victoria histórica frente a un líder aturdido.

El derbi rompió todas las estadísticas y pronósticos. Nunca en la historia de la liga el colista había ganado en el campo del líder. 42 puntos separaban a ambos equipos. 23 partidos sumaba el Barça sin perder, 14 el Espanyol sin ganar. De la Peña no marcaba desde hacía cuatro años y el Espanyol no ganaba en el Camp Nou desde hacía 27. Las cifras quedaron sepultadas bajo la intensidad de un choque apasionante que rescató el aroma de las viejas rivalidades ciudadanas y que premió a toda una generación de aficionados pericos.

Atascado y falto de ritmo, el Barcelona recibió la primera señal negativa antes de la media hora. Abidal se lesionó de cierta gravedad. Le sustituyó Puyol, pero su equipo siguió sin encontrar la tecla, chocando una y otra vez contra el muro del Espanyol. El equipo de Guardiola se quedó con un jugador menos antes del descanso en una acción muy protestada de Keita a Moisés Hurtado. La expulsión cambió el guión y encendió el partido.

La grada del Camp Nou sacó el pañuelo, indignada con el árbitro mientras en Chamartín, el Madrid se hartaba de goles ante el Betis. El Barcelona quedó aturdido, sin ancla en el centro del campo, roto por la mitad y a merced de un colista crecido. Ni siquiera el descanso alivió al Barça, circunstancia que refleja el equilibrio de fuerzas entre el líder y el colista. Guardiola sacrificó a Henry para nutrir el centro del campo con Busquets, pero fue en vano.

De la Peña, acabó por desquiciar definitivamente al equipo azulgrana. En cinco minutos, firmó dos goles. Desde 1996 no marcaba dos tantos en un partido. Escogió un escenario inmejorable. Primero remató de cabeza, en la misma línea de gol, un buen servicio de Nené. Después, el regalo fue de Valdés.

El portero del Barça recibió una sencilla cesión de Piqué, pero se complicó la vida de mala manera entregándole el cuero a De la Peña. Desde la frontal del área, el españolista picó suavemente la pelota y la envió a la red. El Barça tiró de coraje y Touré recortó distancias pero el Espanyol no perdió el sitio y dio emoción a la Liga.

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