Economía

El Estado ingresará 15.000 millones con un alza impositiva sin concretar

La subida de impuestos que acometerá el Gobierno se convirtió ayer en la indiscutible protagonista del Pleno extraordinario del Congreso. Y eso a pesar de que el presidente esquivó concretar qué figuras impositivas se tocarán y a qué bolsillos afectarán. Sólo aportó un dato: el Estado se embolsará 15.000 millones gracias a ese aumento.

el 16 sep 2009 / 08:28 h.

La subida de impuestos que acometerá el Gobierno se convirtió ayer en la indiscutible protagonista del Pleno extraordinario del Congreso. Y eso a pesar de que el presidente esquivó concretar qué figuras impositivas se tocarán y a qué bolsillos afectarán. Sólo aportó un dato: el Estado se embolsará 15.000 millones gracias a ese aumento.

La necesidad de subir los impuestos para recomponer en parte el elevado déficit público y el mantenimiento de las prestaciones sociales como prioridad en las actuales circunstancias marcaron ayer la comparecencia extraordinaria del presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que, sin embargo, arrojó poca luz sobre cómo se dejará sentir a efectos prácticos la reforma fiscal en la que trabaja el Gobierno.

Zapatero se limitó a avanzar que el aumento de los tributos no superará el 1,5% del Producto Interior Bruto (PIB), si bien el presidente de los populares, Mariano Rajoy, indicó que ese alza se traducirá en una inyección de 15.000 millones de euros para las arcas públicas. De esta manera, la presión fiscal se elevará hasta el 34,1%, una tasa inferior a la que había en 2004 cuando los socialistas llegaron al Gobierno, según aseguró Zapatero, que la situó entonces en el 34,5% del PIB.

Junto a esos 15.000 millones de respiro, Zapatero sumó el recorte del gasto que prevén los Presupuestos Generales del Estado para 2010, que cifró en 8.600 millones de euros.

El presidente del Gobierno afrontó un debate en el que todos los grupos parlamentarios se mostraron en contra de la subida de tributos, esgrimiendo el impacto negativo que tendrá sobre el consumo de unos hogares que, según insistió Rajoy, no tienen por qué pagar los errores del Ejecutivo.

Zapatero, por su parte, remarcó la necesidad de pedir un esfuerzo a los ciudadanos para sustentar las prestaciones sociales y agregó que en esa reforma fiscal "habrá alguna subida y bajada de impuestos".

Así, indicó que los ajustes tendrán en cuenta el fomento de la recuperación económica, por lo que contemplarán incentivos fiscales a las nuevas actividades de la economía sostenible y la bajada temporal del Impuesto de Sociedades para las pequeñas y medianas empresas que creen o mantengan empleo.

Zapatero reiteró que no habrá modificación de las rentas del trabajo (es decir, no se tocará el IRPF) y aseguró que las subidas se guiarán, "como no puede ser de otro modo", por los criterios de eficiencia y equidad fiscal, aunque señaló que se concretará durante la presentación de la Ley de Presupuestos de 2010. "Hablaremos de las Sicav y las grandes fortunas", añadió en su turno de réplica.

Todo esto llevará, según el presidente, a que el déficit del Estado en 2010 sea "sensiblemente inferior" al de 2009 y siga su corrección en años sucesivos, cumpliendo así con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en el plazo previsto por Bruselas. Por ello, se deberán ir reduciendo "paulatinamente" los estímulos fiscales puestos en marcha por la crisis.

Además de la prioridad del gasto social, el presidente presentó la aún desconocida Ley de Economía Sostenible como una de las respuestas para encauzar la recuperación económica, que se basará en tres grandes ejes: la sostenibilidad económica, la sostenibilidad medioambiental y la sostenibilidad social. Así, la Ley introducirá principios de buena regulación económica, establecerá pautas para la reforma de los organismos reguladores, reducirá los trámites en la creación de empresas, introducirá medidas para cumplir con el compromiso de que en 2020 el consumo energético de origen renovable sea al menos del 20%, recogerá medidas fiscales para incentivar una actividad más respetuosa con el medio ambiente e iniciativas para mejorar el sistema educativo y la formación continua, entre otras cosas.

Si bien consideró que "lo más duro de la crisis ha pasado ya", también apuntó que aún se tardará un tiempo en digerir sus consecuencias, especialmente, en materia de empleo. Y es que, admitió, "las consecuencias del desempleo van a durar un tiempo porque es lo último que se recupera. Por ello hay que fortalecer la protección social", ahondó.

Frente a las reiteradas peticiones del PP y de otros partidos como CiU de fomentar la austeridad en el gasto, el presidente convocó al líder de los populares, Mariano Rajoy, a una reunión para estudiar las cuentas públicas y analizar de qué partidas se puede detraer el gasto, y también para hablar de educación y energía, dos pilares sobre los que, a su juicio, se necesitan estabilidad y un alto grado de consenso. No obstante, Rajoy le advirtió de que no se reunirá si mantiene su intención de subir los impuestos.

En su análisis de la situación, Zapatero señaló que algunos de los efectos más negativos de la crisis, como el desempleo y la pérdida de tejido empresarial, perdurarán incluso hasta después de que se inicie la recuperación.

También defendió otras conversaciones, las del diálogo social, y subrayó el compromiso del Gobierno por buscar "la paz social" entre los agentes, aunque reiteró que no aceptará una propuesta de reforma laboral que implique abaratar el despido.

En cualquier caso, se mostró reacio a un Pacto de Estado contra la crisis, que no ve posible por las diferencias ideológicas en materia económica que subyacen en el arco parlamentario, aunque sí defendió "sumar esfuerzos" en cuestiones como la Ley de Economía Sostenible.

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