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El estudiante mexicano condenado a ocho años por intentar matar a dos agentes recurre la sentencia

La representación jurídica del estudiante mexicano de 28 años de edad, identificado como A.O.M., que fue condenado a ocho años y cuatro meses de prisión por intentar matar a dos agentes de la Policía Nacional que iban a identificarlo en la calle Santa María de Ordaz de Sevilla, ha iniciado el proceso para recurrir esta condena en casación ante el Tribunal Supremo (TS).

el 16 sep 2009 / 06:13 h.

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EUROPA PRESS

La representación jurídica del estudiante mexicano de 28 años de edad, identificado como A.O.M., que fue condenado a ocho años y cuatro meses de prisión por intentar matar a dos agentes de la Policía Nacional que iban a identificarlo en la calle Santa María de Ordaz de Sevilla, ha iniciado el proceso para recurrir esta condena en casación ante el Tribunal Supremo (TS).

Según informaron a Europa Press fuentes del caso, la representación de este estudiante mexicano ha anunciado ya la presentación del recurso ante el TS, recordando que en su momento, y durante la celebración de la vista oral en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla, el letrado de la defensa solicitó la absolución de su patrocinado argumentando que el joven incurrió en un error invencible al creer ser víctima de un secuestro.

La Audiencia Provincial de Sevilla condenó a este estudiante mexicano a tres años y tres meses de cárcel por dos delitos de homicidio en grado de tentativa, y a un año y diez meses de prisión por atentado a la autoridad, unas penas que se argumentan ante el hecho de que la sala otorga "más verosimilitud" a la versión de los hechos ofrecida por los agentes. Asimismo, la Sala lo absolvió de los delitos de lesiones y tenencia ilícita de armas.

Hay que recordar que la Fiscalía de Sevilla había solicitado finalmente diez años y seis meses de prisión para A.O.M.. De este modo, el Ministerio Público incluyó en su informe final dos modificaciones admitiendo las atenuantes de embriaguez y reparación del daño, lo que le ha llevado a rebajar su petición inicial de 13 años a diez años y seis meses de cárcel por un delito de atentado, dos delitos de homicidio en grado de tentativa, y un delito de tenencia ilícita de armas.

Durante la celebración del juicio, el estudiante mexicano de 28 años de edad acusado de intentar matar a dos agentes de la Policía Nacional que iban a identificarlo en la calle Santa María de Ordaz de la capital hispalense negó que el día de los hechos intentara acabar con la vida de los dos agentes referidos y aseguró que sintió "miedo" porque creía que se trataba de un secuestro y no de una intervención policial.

El procesado narró cómo el 8 de marzo de 2008 salió de marcha por varios bares en los que consumió una media de entre cuatro y cinco cervezas, mientras que en el penúltimo de los establecimientos a los que acudió junto a un amigo llegó a consumir diez cervezas y varios chupitos de tequila. Tras abandonar el último de los bares, decidió volver a casa.

Según relató, en el camino de vuelta un coche se paró junto a él y del mismo bajó una mujer "con una pistola en la mano" instándole a ir a la parte de atrás del vehículo, donde le esperaba un hombre. En ese momento, ambos agentes se identificaron y sacaron sus respectivas placas, pero "como no las veía bien" les solicitó en varias ocasiones que volvieran a mostrarlas.

En este sentido, el procesado aseveró que en ese momento "sintió mucho miedo y comenzó a sospechar", ya que creía que se trataba de un secuestro, "una situación muy común en México", al tiempo que puso de manifiesto que los agentes "nunca le pidieron" su identificación, motivo entre otros por los que "nunca los reconoció" como agentes de la Policía.

"Escenas inventadas por los agentes"

Así, señaló que él únicamente quería escapar de allí, por lo que propinó un golpe a la agente y la dejó caer al suelo, momento en el que "trató de huir corriendo, pero el otro agente" le agarró y le golpeó en la boca, mientras que la agente, "que portaba el arma en las manos", le propinaba golpes en la cabeza con un objeto metálico. Eso sí, negó que le quitara el arma a la mujer ni que la apuntara con la misma, ya que eso son "escenas que se han inventado" los policías.

Tras este "forcejeo", y según narró el acusado, logró salir de allí y en el camino a su domicilio abordó un coche ocupado con varias personas y les pidió ayuda, momento en el que los dos agentes llegaron al lugar y lo esposaron. Posteriormente, y debido a las heridas que presentaba, el procesado fue trasladado al Hospital Virgen Macarena en un coche patrulla en el que "le dijeron de todo". Una vez atendido, y ya en el calabozo, los agentes que lo custodiaban "le daban patadas en los tobillos" y se pasaban a verlo "como si fuera un animal en un zoológico".

Tras el acusado prestó declaración la agente involucrada en los hechos, la cual negó que en el momento de la identificación saliera del vehículo con la pistola en las manos, y relató que en un momento dado "recibió un golpe horroroso en la cara por el que cae inconsciente al suelo". Una vez recuperada, abrió los ojos pero el encartado "se puso a golpearle la cabeza".

Los hechos

El Ministerio Público relata en su escrito de acusación, consultado por Europa Press, que los hechos ocurrieron sobre las 3.15 horas del 8 de marzo, cuando dos policías fueron requeridos para que identificaran a un joven de determinadas características físicas.

En esos momento, los agentes encontraron al citado individuo en la calle Santa María de Ordaz y le reclamaron su documentación de identidad para identificarle. Según prosigue el fiscal, los agentes comprobaron sus datos y mientras uno de ellos corroboraba las características físicas con la central de datos para ver si el procesado coincidía con la persona buscada, el imputado supuestamente dio un puñetazo al agente y comenzó a golpear a ambos de manera reiterada bajo amenazas de muerte.

El Ministerio Público relata que en un momento dado del altercado A.O.M. le arrebató la pistola a uno de los policías, a quien supuestamente apuntó a la cara e incluso apretó el gatillo diciéndole: 'Te voy a matar', si bien el arma, con la que también apuntó al otro policía, no llegó a dispararse al tener el seguro activo.

Ante tales circunstancias, uno de los policías desenfundó su pistola y requirió al procesado "para que cesara en su actitud", aunque éste "comenzó a montar el arma arrebatada para hacerla disparar", lo que hizo que el policía tuviera que actuar para quitarle el arma. Una vez desarmado, el inculpado comenzó a correr e intentó protegerse en un vehículo ocupado por tres personas, siendo el conductor del turismo quien facilitó la detención del acusado. En el incidente, ambos policías resultaron heridos.

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