Cultura

El eterno retorno de la moda

‘El imperio de la moda’, escrito por una doctora en Filosofía, se presenta hoy en la Casa del Libro

el 02 dic 2011 / 21:13 h.

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Aunque parezca mentira, apenas hay estudios serios acerca de un fenómeno que arrastra masas y que a casi todo el mundo interesa: porqué nos da por seguir las modas. Hoy se presenta a las 19.30 horas enla Casa del Libro El imperio de la moda, la investigación de la doctora en Filosofía Inmaculada de la Puente-Herrera, que ha dedicado varios años a indagar cuáles son los mecanismos por los que los ciclos de la moda aparecen, se difunden y tras un tiempo de olvido, a veces vuelven "en lo que se llama revival o vintage", explica la autora.

El imperio de la moda reúne  por primera vez todas las teorías que, desde un solo punto de vista, se habían acercado al fenómeno de la moda, y traza la primera visión global del asunto.

La moda es un asunto menos frívolo de lo que parece, no solo porque es una industria en la que quiere meter cabeza la ciudad de Sevilla, sino porque el éxito de lo que se pone de moda se halla escondido en comportamientos humanos que pocas veces se explican a los consumidores.

El libro lo escribió la investigadora sevillana con la idea de divulgar su tesis doctoral, y en este trabajo, además de acompañar al lector profano para responderle las preguntas que siempre se ha hecho sobre los ciclos de la moda, también incluye curiosidades sobre los inicios de esta industria de la mano de genios hoy olvidados como Charles Frederick  Worth, el padre de la Alta Costura, o de figuras cuya estela no se marchita, como Coco Chanel o Cristóbal Balenciaga.

Además, el fenómeno de la moda no abarca sólo a las prendas de vestir.  "La moda no se entiende como antes al haberse democratizado, pero con la moda configuramos nuestro look personal, y no sólo a través de la indumentaria. La moda es una manifestación cultural y tiene un sentido", explica la doctora De la Puente-Herrera.

De esta manera expone en su obra cómo se propagan cual manchas de aceite tanto la canción de moda como  los temas de moda en los debates... y eso pasa en todos los ámbitos, desde la cafetería a la ciencia. Se ponen de moda largos de vestido, pero también líderes o movimientos sociales e incluso ideas políticas ¿Es que todo es moda?

"Pues no todo es moda", explica la autora. "Shakespeare no es moda.  Las obras de arte son bellas en sí mismas, no porque estén de moda.  Existen asuntos y objetos que no son modas, está de moda el uso que hacemos de ellos:  ahora los políticos han interactuado mucho en campaña en las redes sociales. Hacen un uso de un fenómeno que está de moda, la presencia y la comunicación a través de estas redes, a las que mucha gente común recurre en momentos en los que podía hacer una comunicación más efectiva por ejemplo por teléfono o no digamos cara a cara. Además, dentro de esa comunicación a través de redes sociales también es otra moda la manera en la que plasmamos nuestra intimidad y la de terceros al colgar fotos. Para estar a la moda tienes que narrar con imágenes dónde estás, con quién estás y qué haces; se traslada el reality -que está también de moda- al individuo particular. Nuevamente la moda está en su uso o abuso, propiedades de todo lenguaje. De ese fenómeno se aprovechan los políticos: aparentan que son cercanos,  que son uno más de la masa".

La doctora expone otro ejemplo de cómo la moda invade muchas facetas de la vida -y también genera ingresos- con la imitación de la cocina de vanguardia: "La experimentación en la cocina está muy de moda y a determinadas figuras, como Ferrán Adriá, se les considera artistas.

Hay una imitación de esa tendencia y muchísimos restaurantes nos ofrecen cocina de toda la vida con los nombres cambiados -delicias de olivo, para referirse a las aceitunas, por ejemplo-, con menos cantidad en un plato enorme. Se sube el precio y cosas tan tradicionales como el aceite de oliva se presentan como delicatessen.  Pero es un sucedáneo de esta cocina experimental".

Además conviven diferentes estilos. "Se puede ir de rasta o de pijo,  cada cual con sus marcas. Y está la antimoda, que es más que la rebeldía punk: también es antimoda permanecer anclado en la tradición". Y hubo moda en sitios tan insospechados "como en la RDA o en la China de Mao", explica. "Ahora es interesante estudiar el fenómeno en los países emergentes. La calle Tverskaya de Moscú es hoy un equivalente a la Quinta avenida de Nueva York: Se trata del nuevo rico, de la oligarquía, que lo que intenta es distinguirse del resto. También están esos grupos de mujeres adineradas de países islámicos que nos encontramos en las calles más caras de Milán. Con velo, vestidas de negro, pero con bolsas y bolsas de prèt-a-porter de lujo que no se puede permitir la clase media. Debajo del velo está la moda".

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