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El ex teniente de alcalde de Marbella no recuerda un 'pelotazo' de seis millones de euros

Pedro Román explicó durante el juicio de Malaya que, antes de invertir en la supuesta operación inmobiliaria, habló con Gil y con Roca.

el 14 dic 2010 / 22:02 h.

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El ex primer teniente de alcalde, Pedro Román, ayer en el juicio de Malaya.

El ex teniente de alcalde de Marbella Pedro Román, mano derecha de Jesús Gil desde 1991 a 1998, declaró ayer en el juicio de Malaya por su participación en el conocido pelotazo urbanístico Crucero Banús.

El fiscal Juan Carlos López Caballero se desenvolvió a lo largo del interrogatorio con dureza, poniendo en jaque a la Sonrisa del régimen, como se le conocía en sus buenos tiempos. Tan al borde de las cuerdas estuvo, que dijo no recordar exactamente qué beneficios le proporcionó esta operación, llegando a solicitar "una calculadora" para determinarlos, aunque sí explicitó que deberían ser proporcionales al tanto por ciento invertido, un 62,5%.

Sus palabras sobre esta operación dibujan a la perfección la manera de hacer en la Marbella de Jesús Gil y de sus colaboradores, y su modus operandi es toda una declaración de intenciones de lo que la ingeniería jurídica puede hacer para llevar a cabo estas transacciones.

En concreto, Román, el abogado Juan Hoffmann, el ex asesor de Urbanismo Juan Antonio Roca y el ex comisario Florencio San Agapito "se concertaron" para adquirir una parcela en Puerto Banús, aclara Anticorrupción, con el fin de revenderla después a José Ávila Rojas, logrando un beneficio de seis millones de euros. Paralelamente, se aumentó la edificabilidad desde los 500 hasta más de 11.000 metros cuadrados en virtud de un convenio.

Eso es lo que sostiene la Fiscalía, aunque realmente se les acusa de blanqueo, dado que los fondos aportados por Roca al inicio de la operación serían delictivos, siempre según lo estimado por el acusador, y de diversos delitos fiscales, por no haber declarado lo que obtuvieron con el pelotazo urbanístico en España.
Román barajó diversos registros a lo largo del discurso: uno en el que pretendía realzar su prestigio como promotor; otro político y, por supuesto, el defensivo, en el que hizo gala de mala memoria.

López Caballero le preguntó: "Formalmente usted no es nadie en Lispag AG -sociedad que compra las participaciones de la propietaria de la parcela, Yambali-, ¿cómo pensaba reclamar su beneficio?", a lo que contestó Román, después de una primera respuesta ambigua: "Existen esos documentos y en algún momento los tendría yo".
El problema es que los cuatro socios fueron suplantados por personas interpuestas en Lispag AG, un sistema legal pero que busca ocultar a los titulares de las inversiones. Hoffmann fue el arquitecto jurídico; Pedro Román, de hecho, dijo "confiar absolutamente" en el letrado hispano-alemán.

Tampoco supo explicar quién liquidó: "Supongo que fue el administrador de la sociedad suiza". Más allá del epílogo de la transacción, hubo detalles interesantes respecto a su prólogo. "Yo le pregunté a Jesús Gil si era verdad que ahí se podían hacer apartamentos porque era mucho dinero y había que comprobar todos los extremos", indicó. Pero éste lo mandó a hablar con Juan Antonio Roca: "El que sabe de ese asunto es Roca, habla con él".
El ex asesor le recibió -en 2001- y le dijo, según relató: "Me ha llamado el alcalde, ya hay un convenio firmado". "A mí el señor Roca me dijo tienes que pagar 240 millones de pesetas -por los aprovechamientos urbanísticos- si quieres y si no quieres, no recuerdo la frase en tono coloquial, puerta".

El exceso de aprovechamientos fue tasado por los técnicos municipales; y, de hecho, señaló el ex teniente de alcalde, se pagaron 40 millones de pesetas al Consistorio. Román dice esperar lo siguiente: "Que algún día los servicios jurídicos del Ayuntamiento nos devuelvan los 40 millones de pesetas que la sociedad dio por algo que no llegó a construir", precisó, al tiempo que sentenció: "El Ayuntamiento, lejos de haberse sentido perjudicado, pienso que se ha enriquecido ilícitamente en 40 millones de pesetas por un convenio y una licencia que pensaba dar, que jamás ha dado".

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