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El éxito de un colectivo

La victoria de la selección española de fútbol en el campeonato de Europa supone algo más que un triunfo deportivo. El éxito alcanzado ayer rompe la última de las barreras que le faltaban a nuestro deporte para desmontar el tópico de la España apocada ante el poderío y fuerza de otros países.

el 15 sep 2009 / 07:09 h.

La victoria de la selección española de fútbol en el campeonato de Europa supone algo más que un triunfo deportivo. El éxito alcanzado ayer rompe la última de las barreras que le faltaban a nuestro deporte para desmontar el tópico de la España apocada ante el poderío y fuerza de otros países.

El combinado que dirige Luis Aragonés ha devuelto la ilusión a una afición que se cuenta por millones de personas, y lo ha hecho despojándose de los complejos de inferioridad que tanto pesaban sobre el carácter de nuestros deportistas de élite. Ellos, los verdaderos protagonistas, han dejado atrás el miedo y los complejos y han mostrado la misma fortaleza mental que ha permitido cosechar triunfos en modalidades como el baloncesto, el motociclismo o la propia fórmula uno.

Es el triunfo de los Iniesta, Fábregas y Casillas, y también de todos esos españoles que, como Gasol, Fernando Alonso o Rafa Nadal, dejan atrás el poso de fatalismo que ha impregnado desde siempre la mentalidad hispana y se han sentido con las mismas posibilidades de superar sus retos que cualquier atleta de otra nación. En una sociedad tan globalizada como la actual, donde la información se transmite en tiempo real y los acontecimientos deportivos disfrutan de audiencias millonarias, el éxito de la Eurocopa multiplica sus beneficios. Las grandes citas sirven para marcar señales.

Los Juegos Olímpicos de Berlín quisieron refrendar el nazismo y se toparon con las victorias de Jesse Owens; los de España de 1992 mostraron la imagen de un país dinámico y competitivo capaz de sobreponerse a su historial y de ganar una veintena de medallas y el Mundial de Fútbol del 98 descubrió la energía de una Francia multicultural comandada por un argelino. Ahora, la Eurocopa permite, en tiempos de crisis, ofrecer al resto del mundo la imagen de una España creativa, sacrificada y solidaria en el esfuerzo. Enhorabuena.

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