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'El éxito eran las rotaciones'

A Enzo Maresca no le sentó nada bien la suplencia del sábado y mostró ayer su disconformidad con algunas decisiones de Manolo Jiménez. El italiano reclama más rotaciones, causa de los últimos triunfos sevillistas, y no entiende por qué no juega cuando está en un buen momento. (Foto: Javier Díaz).

el 15 sep 2009 / 02:12 h.

A Enzo Maresca no le sentó nada bien la suplencia del sábado y mostró ayer su disconformidad con algunas decisiones de Manolo Jiménez. El italiano reclama más rotaciones, causa de los últimos triunfos sevillistas, y no entiende por qué no juega cuando está en un buen momento.

El mayor lamento del centrocampista italiano es ver que "a veces no sirve estar bien porque juega siempre otro, por bien que lo hagas". Esta es la raíz de la pequeña brecha que parece haberse abierto entre Maresca y su técnico, Manolo Jiménez. El pasado sábado el de Salerno esperaba ser titular ante el Atlético de Madrid después del rendimiento ofrecido en los últimos encuentros, sobre todo en casa, pero se encontró de nuevo en el banquillo. "No entendí ser suplente, esperaba jugar. Cuando estás mal comprendes que te dejen fuera, pero ahora parece que no sirve hacerlo bien. Por muy bien que lo hagas, hay otros que juegan antes. Es un problema ver que estás mejor que otros compañeros y que siempre juegan ellos".

Maresca recordó además que "la clave del éxito de los últimos años en este equipo ha sido tener a todo el mundo metido en el tema, aunque ahora es verdad que es más difícil porque sin la Copa y sin la Liga de Campeones solo hay un partido cada siete días". Con todo, insistió en que "el éxito del Sevilla eran las rotaciones".

Pide perdón. El otro punto fuerte de la intervención del transalpino en el día de ayer fue la referencia a su expulsión del sábado por el cabezazo propinado al Kun Agüero, que dejó al Sevilla con diez futbolistas. "Lo primero que debo hacer es disculparme, lo hice después del partido con el jugador.

Me fui al vestuario a esperar al futbolista y al entrenador de ellos y me disculpé. En segundo lugar también quiero disculparme con el club y el equipo y ante todos aquellos que vieron el partido. Es un gesto malo no sólo para el club y la afición, y tengo que pedir disculpas en general. No suelo hacer cosas así en un campo. En diez años que llevó como futbolista solo me han expulsado tres veces, las tres en el Sevilla", señaló el sevillista, que aclaró la acción: "En la primera parte habían perdido mucho tiempo y en esa jugada no quise tirar el balón fuera porque vi al jugador del Atlético levantarse. Agüero me lo recriminó, me levanté, me lo encontré de cara, y me surgió instintivamente".

Sobre el posible castigo, comentó que "si la sanción ha de ser de uno, dos o tres partidos debe ser igual por cualquier futbolista". "Acepto las consecuencias, aunque espero que no sean más de dos encuentros, lo que cuenta es el gesto, no el futbolista que estuviera enfrente", concluyó.

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