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El exjuez Serrano pide la nulidad de la sentencia por incurrir en "gravísimas irregularidades"

El exjuez de Familia de Sevilla fue condenado a diez años de inhabilitación por un delito de prevaricación dolosa al modificar el régimen de visitas de un menor para que saliera en Semana Santa.

el 26 sep 2012 / 13:37 h.

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El exjuez de Familia de Sevilla Francisco Serrano, que fue condenado por el Tribunal Supremo (TS) a diez años de inhabilitación por un delito de prevaricación dolosa al modificar el régimen de  visitas de un menor para que saliera en Semana Santa, ha solicitado  la nulidad de la sentencia por las "gravísimas irregularidades" en  que, a su juicio, incurre.  

Fuentes del caso han informado a Europa Press de que, como trámite  preceptivo previo a la interposición del recurso de amparo ante el  Tribunal Constitucional (TC), el abogado del exmagistrado ha elevado  ante la propia Sala Segunda del Supremo que lo condenó un incidente  de nulidad en el que solicita, igualmente, la suspensión de la  ejecución de la sentencia.

En este escrito, que se encuentra pendiente de trámite de  admisión, tras su recepción y traslado al ponente, el exmagistrado  incide en las "gravísimas irregularidades" y "la conculcación de los  derechos fundamentales de defensa, inmediación y contradicción" en  que incurre la sentencia condenatoria suscrita por tres magistrados,  "y que incluso son resaltadas por el voto particular de los otros dos  magistrados componente de la Sala".

En una nota remitida a Europa Press, el exjuez considera que el  ponente "se convierte en juez y parte al subsanar el defecto" en que  incurre la acusación particular ejercida por la madre del menor, pues  "primero me defiendo de prevaricación dolosa y soy condenado en el  TSJA de prevaricación culposa cuando nadie lo pedía, pues incluso el  fiscal retiró la acusación, y al final tres magistrados del TS suplen  la falta de pericia del abogado de la acusación para condenarme por  prevaricación dolosa, de la que no me he podido defender en  casación".   

A su juicio, "llama poderosamente la atención que sea el único y  exclusivo caso en que la Sala no aplique su constante y unánime  criterio de restricción formal a la hora de admitir motivos de  recurso, y más aún por parte de la acusación", añadiendo que,  "curiosamente, a mí se me condena, entre otras cosas que no aparecen  en el relato de hechos probados, por asesorar a un abogado a hacer un  escrito de seis líneas".

En segundo lugar, el exjuez señala que, "exclusivamente en este  caso, la Sala ha obviado toda la reiterada y unánime doctrina del  Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Tribunal Constitucional y de la  misma Sala,  que impide ir en contra del criterio de convicción del  órgano de instancia". "No se puede condenar o agravar la condena en  segunda instancia sin oír al acusado o practicar nuevas pruebas",  mientras que, "curiosamente, a mí se me condena por no haber oído a  la madre", subraya. 

De igual modo, y en tercer lugar, Serrano critica que "se pone de  manifiesto que los tres magistrados que suscriben la sentencia de  condena introducen nuevos hechos, a la vez que modifican y  tergiversan los mismos hechos declarados probados por la sala del  TSJA", todo ello "con el fin de justificar una intencionalidad dolosa  --supuesto ardid para causar el perjuicio a la madre de estar un día  separada de su hijo-- que había expresamente descartado la sala de  instancia".   

Tras lamentar que "es el primer caso conocido en que la Sala se  aparta del principio de reverencial respeto a los hechos probados",  el exmagistrado dice que su condena "constituye el único y exclusivo  caso en el que se condena a un juez por prevaricación, cuando su  resolución ha sido confirmada, hasta dos veces, por el órgano  superior genuinamente competente para analizar la legalidad de la  resolución", en relación a la Audiencia Provincial de Sevilla.   

A ello se suman "varios votos particulares que se pronuncian por  la absolución y que entienden justificado ese pronunciamiento",  argumenta Francisco Serrano, que recuerda que, para ser considerada  prevaricadora, una resolución "ha de ser tenida por injusta, grosera  y sin explicación alguna razonable en derecho". 

El exjuez también fue condenado a pagar una multa de 2.160 euros,  aunque en este sentido el Foro Judicial Independiente ha puesto en  marcha una iniciativa para recaudar dicha cantidad, de manera que  propone a los asociados de Foro y a todos los miembros de la carrera  judicial que aporten diez euros para pagar la multa.

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