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El fallo avala la asignatura y pide a los padres que vigilen su aplicación

Ya son públicas las razones por las que el Tribunal Supremo avala la clase de Educación para la Ciudadanía. La sentencia que rechaza la objeción de conciencia a la asignatura asegura que la materia no entra en cuestiones morales o religiosas. Si en los libros de texto o en los centros se llegase a hacer, el Supremo invita a los padres a ir a los tribunales.

el 15 sep 2009 / 22:49 h.

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Ya son públicas las razones por las que el Tribunal Supremo avala la clase de Educación para la Ciudadanía. La sentencia que rechaza la objeción de conciencia a la asignatura asegura que la materia no entra en cuestiones morales o religiosas. Si en los libros de texto o en los centros se llegase a hacer, el Supremo invita a los padres a ir a los tribunales.

En noviembre de 2007, la Junta de Andalucía negó el derecho de objeción de conciencia al hijo de Manuel Flores Limón y María Dolores Cano Delgado. En marzo del año pasado, en plena campaña electoral, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) les dio la razón. Como otros tribunales autonómicos se habían pronunciado en sentido contrario, la decisión sobre el derecho a no asistir a clase de Educación para la Ciudadanía por motivos de conciencia quedó en manos del Supremo. Ayer se hicieron públicos los fundamentos en los que se basa el Alto Tribunal para negar el derecho a la objeción de conciencia. El principal: que la asignatura no invade el derecho a la libertad ideológica y moral que consagra la Constitución y, por tanto, no cabe objeción alguna. Permitirlo sería cuestionar "esa ciudadanía para la que se pretende educar".

La sentencia hace una larga exposición de los límites en los que ha de moverse Educación para la Ciudadanía. El Supremo niega de forma rotunda el argumento del TSJA de que el Estado no pueda educar en valores: dice que "no es correcto que no tenga nada que decir sobre la educación de los menores ni quepa ninguna transmisión de valores a través del sistema educativo" y que la Constitución ya marca cómo guardar el "equilibrio". Pero niega también que la asignatura sea una excusa para el adoctrinamiento.

Advierte la sentencia del desarrollo posterior que se pueda hacer de Educación para la Ciudadanía "en proyectos, textos o explicaciones". Para salvaguardar el principio de "pluralismo" y la "neutralidad ideológica del Estado", la sentencia se extiende en un aviso que coincide claramente con el planteamiento que hasta ahora ha hecho el Ministerio: la administración educativa ni los centros ni los profesores -sostiene- pueden "imponer o inculcar ni siquiera de manera indirecta puntos de vista determinados sobre cuestiones morales que en la sociedad española son controvertidas". Si los padres creen que esta situación puede producirse, el Supremo les invita a ir a los tribunales.

El Alto Tribunal se pronunció sobre cuatro recursos, tres contra sentencias de la Justicia asturiana y uno contra el fallo del TSJA. Los siete magistrados que votaron en contra de la sentencia del Supremo afirman que los Reales Decretos abarcan asuntos que afectan "a las conciencias individuales". Hay otros tres magistrados que votaron a favor del fallo que admiten en un voto particular que la objeción de conciencia cuando determindos contenidos, que van más allá de los relacionados con los principios de convivenvia y los derechos y libertades fundamentales, no respeten el principio de neutralidad.

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