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El famoso carácter del Betis, a prueba

El Betis se jugará el ascenso a Primera en diez jornadas de presión máxima, un examen complicado para una plantilla a la que tradicionalmente se le atribuye poco carácter. Ahí está el descenso para confirmarlo.

el 12 abr 2010 / 20:15 h.

Víctor Fernández da indicaciones en un entreno.
Durante muchos años, más o menos casi todos los que se llevan de siglo, la plantilla del Betis ha sido tachada de falta de carácter. Las diez jornadas que quedan para el final de este interminable invento que es la Segunda División de 22 equipos van a ser una oportunidad inmejorable de comprobar si ese aserto es verdad o si, por el contrario, los jugadores se rebelan contra semejante etiqueta y demuestran que saben manejarse en una situación de presión extrema. El equipo va tercero pero dentro de un triple empate que quizás no le sirva para ascender, así que el panorama no se presenta precisamente fácil. Y si se mira lo que ha hecho el Betis en las últimas temporadas hay un poco de todo. Ahí está el descenso del año pasado (apenas tres victorias en ese tramo definitivo) para confirmar la fragilidad del plantel.

Los precedentes del Betis bajo el mando de Víctor Fernández también son más preocupantes que tranquilizadores. En la 2002-03 pasó de estar en la zona europea a quedarse fuera. Una vez disputada la jornada 28, el equipo verdiblanco era sexto y estaba a cuatro puntos del quinto (Celta). En ese tramo definitivo, sin embargo, el maño y sus hombres sólo fueron capaces de ganar tres encuentros y empataron otros cuatro, así que sumaron 13 puntos que sólo les sirvieron para perder dos posiciones. Su balance en ese parcial fue el undécimo de los veinte equipos de la categoría.

Se quedó el Betis a dos puntos de la zona europea en ese ejercicio, pero el club respetó el contrato de su técnico y lo mantuvo en el cargo una temporada más. En la 2003-04, la situación fue a peor. Cuando le tocó afrontar las diez últimas jornadas, ese Betis era décimo, aunque ni mucho menos había perdido la esperanza de acceder al menos a la Copa de la UEFA porque veía al sexto (Atlético de Madrid) sólo tres puntos por encima. La recta final, sin embargo, fue mediocre: ganó cuatro partidos, pero también perdió otros cuatro y al final se quedó como estaba, a la misma distancia del primer equipo europeo (el Sevilla en este caso).

Los últimos ejemplos de grandes rectas finales en el Betis coinciden con sus ascensos más recientes. En la 93-94, el Betis de Serra Ferrer encaró las diez últimas jornadas como séptimo, a tres puntos del tercero, y las terminó como segundo tras realizar el mejor balance de la categoría en esos encuentros. En la 00-01 no necesitó una remontada así: tras la jornada 32 ya era tercero, pero el Atlético apretó y el Betis tuvo que estar a la altura. Hizo sólo dos puntos menos que los colchoneros, pero también consiguió el tercer mejor parcial de esa decena de jornadas y subió.

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