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Cultura

El Fandi cortó la única oreja de una deslucida corrida en Málaga

La oreja, la entrega y la buena actitud de El Fandi salvaron una sexta de la Feria de Málaga de muy poco contenido donde Rivera Ordóñez y El Capea pasaron de puntillas con una corrida de Marqués de Domecq deslucida y que ofreció pocas opciones también.

el 16 sep 2009 / 07:25 h.

La oreja, la entrega y la buena actitud de El Fandi salvaron una sexta de la Feria de Málaga de muy poco contenido donde Rivera Ordóñez y El Capea pasaron de puntillas con una corrida de Marqués de Domecq deslucida y que ofreció pocas opciones también.

David Fandila El Fandi obtuvo el único trofeo de una corrida deslucida por el mal juego de las reses en el séptimo festejo de la Feria de Málaga, en el que Francisco Rivera Ordóñez y Pedro Gutiérrez El Capea vieron silenciadas sus actuaciones.

El Fandi sorteó un primer toro con dificultades al que banderilleó espectacular y con insultante suficiencia pese a los problemas del astado, para luego con la muleta apostar en una faena decidida donde expuso el torero pese a no poder lograr la brillantez que el toro negaba por su desclasada condición.

Repitió en el quinto idénticas dosis de entrega, poniendo hasta cuatro pares de banderillas. Con la muleta lo intentó y cumplió Fandila con un toro orientado que prontó comenzó a desarrollar. Remató de una estocada arriba y, aunque tuvo que descabellar dos veces, se le pidió y concedió la oreja.

En su briega, El Fandi recibió un varetazo en el tercio superior de su brazo izquierdo y una contusión muscular en el hombro izquierdo.

El primer toro de la tarde, correspondiente a Francisco Rivera Ordóñez, se lastimó las pezuñas de sus dos manos al inicio de la faena, por lo que quedó inservible para la lidia. El cuarto, por su parte, fue otro toro sin clase, por lo que su paso por la feria fue totalmente desapercibido.

El primero del lote del Capea, que sustituía a Manuel Díaz El Cordobés (éste presentó parte facultativo), fue el que más emoción transmitió de la corrida. Con boyantía, el animal se desplazaba con cierta brusquedad y el diestro no fue capaz de ahormarlo.

El que cerraba plaza fue algo más manejable, aunque tampoco llegó el lucimiento.

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