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Cultura

"El Festival de Música Antigua debería ser ya una mina para atraer turistas"

El violagambista sevillano Fahmi Alqhai está convencido del potencial de una cita que crece cada primavera y cuyo futuro vincula a su crecimiento presupuestario.

el 02 mar 2015 / 16:00 h.

  El director del Festival de Música Antigua, Fahmi Alqhai. / Luis Castilla El director del Festival de Música Antigua, Fahmi Alqhai. / Luis Castilla A punto de comenzar la edición número 32 del Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMÀS), su director, el violagambista Fahmi Alqhai, analiza el momento actual que atraviesa el más veterano de los certámenes españoles dedicados a un género cuya afición sigue en continuo aumento. —Cuando llegó a la dirección el festival tenía importantes problemas logísticos. ¿En qué momento se encuentra actualmente? —Hemos avanzado bastante, pero todavía hay cosas que se pueden mejorar. Me gustaría programar todavía antes de lo que lo hago, pero hay imposibilidades técnicas insalvables. También querría que los grupos que vienen cobraran a la semana de tocar, pero la administración en este país es muy lenta. No es un problema del FeMÀS. —¿En qué espejo se mira el Festival que usted dirige? —En los festivales del centro y el norte de Europa, que han sabido abrir las programaciones clásicas a otros géneros para hacerlas más atractivas al público. Yo diseño un festival para los amantes de la música. Mi intención no es convertir el FeMÀS en un certamen de música indie, pero sí que quiero abrir las ventanas y las puertas, conseguir aludir a públicos de otros géneros. —Desde la ortodoxia, llama la atención, para bien o para mal, los diálogos que este año propone: jazz con música antigua, El amor brujo de Falla con instrumentos barrocos o una banda de heavy metal interpretando un manuscrito medieval... —Todas esas propuestas inciden en lo que le digo. A mí me parece bien el purismo, es bueno para todas las artes. Y estoy abierto a las críticas, siempre que se hagan con respeto al artista. A algunos sólo les falta escupirle a la cara a los músicos. —¿No tiene líneas rojas a la hora de programar? —Semanalmente me llegan de cinco a diez proyectos. La única línea roja para que yo contrate este tipo de fusiones es que sea un programa bien hecho. No me valen dos músicos que se juntan, uno hace jazz, el otro barroco, cada uno a lo suyo y listo. —¿De qué espectáculo de los que presenta este año elFeMÀS se siente más satisfecho? —Me toca mucho el gran lujo que supondrá poder oír en el Teatro de la Maestranza La Pasión según San Mateo, de Bach, por el Collegium Vocale de Gante. Será además en un día complicado para Sevilla, el Viernes de Dolores. Es una apuesta muy personal que espero funcione. —¿Se ha descartado ya la posibilidad de ofrecer ópera en el contexto del festival? —No, para nada. El problema es que tenemos un presupuesto muy corto.Este año son 300.000 euros, pero para contratación no llegamos a 200.000 euros. En la ópera más sencilla, con un par de luces y unos trapitos ya se te ha ido la mitad de ese presupuesto. Para hacerla deberíamos tener un millón de euros. Y no sería mucho pedir para un festival con la trayectoria de este. —¿Puede crecer aun más? —A nivel monetario debe hacerlo, claro. Pero no hacen falta más conciertos, sería sobredimensionarlo. Ahora mismo estamos incluso por arriba. Uno de los mayores problemas del festival son los espacios, la única sala que nos funciona bien es la Joaquín Turina, el resto de lugares son problemáticos. —¿Han conseguido seducir al turista? —El FeMÀS debería ser ya una mina para atraerlos. Hay gente que viene a la ciudad coincidiendo con algún fin de semana del certamen. Pero habría que trabajar en esto de una manera más firme. Si se hiciera no nos situaríamos tan lejos de la Bienal de Flamenco. Y no estoy diciendo ninguna tontería. Un festival como este, en las puertas de la primavera, en una ciudad como Sevilla, cuajaría como atractivo turístico. Pero el problema otra vez son los tiempos que manejamos, a veces a cinco meses de que arranque aun estamos buscando espacios. —Lo fichó un Ayuntamiento socialista y ahora trabaja bajo uno del PP. ¿Qué pasará a partir de las elecciones? —Yo ya proyecto el FeMÀS de 2016. Llevo una vida bastante apolítica, algo que me puedo permitir porque realmente yo no vivo de esto, es un orgullo pero no una necesidad. He trabajado bien con ambos partidos. Pero no sé que pasará en adelante.

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