Cultura

El Festival de Nimes es una prueba de buen gusto jondo

el 20 ene 2011 / 20:59 h.

Moraíto Chico ofreció un gran concierto y emocionó a los cabales de la ciudad francesa.
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Cinco días en el Festival Flamenco de Nimes me han bastado para convencerme, si no lo estaba ya, de la importancia de estos eventos flamencos fuera de Andalucía, en los que colabora económicamente la Agencia del Flamenco con ayudas provenientes de la Comunidad Europea. Según la actual directora de la Agencia, María de los Ángeles Carrasco, este dinero sólo puede ir destinado a la promoción del flamenco fuera de España, así que no es un dinero que se les quite a los festivales de aquí para apoyar los de fuera, como creen muchos aficionados. Sin embargo, es innegable que hay una dejadez con los festivales andaluces en general, los de los pueblos, los que llevan décadas luchando por el flamenco y los flamencos. Y no es por falta de dinero público, sino porque el que hay no siempre se gasta bien o no va a donde tiene que ir. Vengo maravillado de cómo tratan al flamenco y a los flamencos en la hermosa ciudad francesa de Nimes, en un festival modélico que tiene ya veintiún años de historia.

Tenía muy buenas referencias de él por los propios artistas, que son los que mejor publicitan un evento flamenco como el de Nimes. Los organizadores tratan a los artistas con un mimo extraordinario, con el mismo que tratan a los críticos que son invitados cada año. Mientras aquí nos tratan a veces con la punta del pie, en la Bienal de Flamenco y en otros festivales andaluces, en Nimes nos hacen sentirnos importantes, con toda clase de atenciones tanto profesionales como personales. Naturalmente, algunos pensarán que decimos esto porque nos hemos pegado unas vacaciones gratis a costa del Festival de Nimes. Pues no es así. Acudir a estos festivales tan lejos de Andalucía acaba costándonos el dinero, pero merece la pena comprobar in situ lo que hacen fuera de nuestra tierra con el arte flamenco. Lo que primero me ha llamado la atención es el cuidado que ponen a la hora de organizar un festival para que no fallen la publicidad, el sonido y otras cosas que son imprescindibles para que un festival tenga éxito. El sonido de este festival es de película, sin acoples, sin distorsiones. A esto hay que unir el silencio con el que se escuchan el cante y la guitarra, que es casi sepulcral. Suponemos que para un artista flamenco será una gran responsabilidad actuar en el Teatro de Nimes, con la gente muy pegada al escenario y todas las butacas llenas de un público que sabe lo que escucha. Es otra de las cosas que me ha llamado la atención: la calidad del público. Sólo se levanta a aplaudir cuando el espectáculo ha sido muy bueno. Es un público exigente, que es como debe ser. Se escuchan pocos olés a destiempo y cuando el espectáculo acaba, un porcentaje importante del público asistente se queda en la puerta del teatro a comentar los detalles. Luego, unos se van a casa y otros frecuentan los locales más flamencos de Nimes, La Casa Blanca y el Bar 421, entre otros muchos, donde sigue la fiesta hasta altas horas de la madrugada. Entonces tienes la posibilidad de escuchar a Pepe Linares y a algunos cantaores gitanos de Nimes o Marsella, como Paco Santiago, José de la Negreta o Cristo, que tienen unos metales flamencos increíbles. Te dejas llevar por la emoción de la fiesta y acabas acostándote a las tantas, pero con el alma llena de sonidos flamencos. ¡Viva Nimes!

 

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