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El fin de la tregua abrió fisuras internas en ETA

Rubalcaba confirmó ayer que no son buenos tiempos para ETA. El ministro de Interior informó de que hay "algunas disensiones" en el seno de la banda terrorista porque no todos sus miembros están de acuerdo con la forma en que se rompió la tregua. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 06:08 h.

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Rubalcaba confirmó ayer que no son buenos tiempos para ETA. El ministro de Interior informó de que hay "algunas disensiones" en el seno de la banda terrorista porque no todos sus miembros están de acuerdo con la forma en que se rompió la tregua. Mientras tanto, continúan las muestras de repulsa por el atentado de la madrugada del domingo al diario El Correo.

Alfredo Pérez Rubalcaba se mostró prudente sobre la información de la que disponen de los servicios de inteligencia, pero dijo que "puede ser que haya disensiones" y "probablemente muchos de ese mundo quieren dejar la violencia". "Nuestra obligación es alimentar eso e intentar que el otro desaparezca", agregó. El titular de Interior insistió en que hay que prepararse para un "proceso de violencia largo" de la banda terrorista porque cuando ETA rompe la tregua "no sabe dónde va y eso lo resuelve siempre poniendo bombas".

En cuanto al último atentado de la organización terrorista contra el diario El Correo, fue perpetrado, según el ministro, por un comando, el Vizcaya, que actúa en el País Vasco "contra todos los sectores de la sociedad". Contra los que le persiguen, como las fuerzas de seguridad -dijo Rubalcaba-; contra los que no piensan como ellos, por ejemplo el PSE; o contra los que hacen lo contrario que ellos quieren, como los empresarios del tren de alta velocidad, y contra los que escriben lo que a ellos no les gusta, como la prensa.

"Está haciendo lo que sabe hacer, abrir el abanico de la violencia y no hay nada especial en su actitud", subrayó el ministro, quien indicó que ETA, políticamente, "está más débil que nunca".

solidaridad. El mismo director de El Correo agradeció lo que el periódico, en su edición de ayer, entendió como una "avalancha de solidaridad". El atentado contra la rotativa de este medio de comunicación fue condenado desde todos los sectores políticos y sociales.

Cientos de trabajadores y responsables de medios de comunicación vascos condenaron el atentado y advirtieron de que "bajo ningún concepto" cederán al chantaje y la coacción de las bombas. Cientos de personas manifestaron su repulsa en un acto institucional en Bilbao e incluso la Casa Real repudió el ataque terrorista. El Rey condenó un atentado que intentó "enmudecer la libertad de expresión" y el Príncipe Felipe reivindicó la importancia del periodismo parlamentario para la vertebración de la sociedad.

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