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El final de los parasoles de la Encarnación se retrasa otra vez

"La espera se está haciendo muy larga". El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, reconoció ayer estar un poco desesperado ante la demora de la obra de la Encarnación. De hecho, admitió otro retraso e instó a la empresa a abrir por fases. Lo primero sería el mercado.

el 15 sep 2009 / 21:07 h.

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"La espera se está haciendo muy larga". El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, reconoció ayer estar un poco desesperado ante la demora de la obra de la Encarnación. De hecho, admitió otro retraso (ya acumula dos años) e instó a la empresa a abrir por fases. Lo primero sería el mercado.

El socialista Sánchez Monteseirín solicitó ayer a Sacyr que replantee el plan de obras de proyecto Metropol Parasol de la plaza de la Encarnación para que "se vaya abriendo parcialmente sin tener que esperar hasta el final", algo que, según la empresa constructora ya estaba previsto. Eso sí, no habrá ningún cambio en el proyecto original del arquitecto alemán Jürgen Mayer. La nueva plaza tendrá, por fin, una plaza de abastos definitiva, una zona para ver los restos arqueológicos hallados -el bautizado como Antiquarium- y seis parasoles gigantes revestidos con pino finlandés que incluyen un mirador y un restaurante.

El alcalde reconoció en una entrevista con Canal Sur Radio que el proyecto sufre "un nuevo retraso", pero no concretó cuándo terminarán las obras. La última fecha prevista era el último trimestre de 2009, dos años después de lo planificado en un primer momento, pero la demora en la colocación de la madera pone en duda que la nueva Encarnación vaya a estar lista a final de año.

Paralización. El pasado mes de noviembre, la instalación del pino finlandés que recubre los parasoles se paralizó "por razones técnicas", como publicó entonces este periódico. Los responsables de Sacyr informaron entonces de que estaban a la espera de que los técnicos alemanes definieran el ensamblaje de la estructura que unirá las setas 1 y 2, sobre la que irá el restaurante, una de las fases más delicadas de la obra.

Y es que la complejidad de la obra está rompiendo todos los esquemas. La empresa tuvo que cambiar el método constructivo para garantizar la seguridad de los trabajadores y evitar sucesos como el desplome en 2006 de la cubierta de un palacio de hielo en Baviera (donde murieron 15 personas), así como rompió en varias ocasiones el calendario de obra. Según Sacyr, el proyecto, con 1.500 toneladas de madera, es único en el mundo y ha requerido una investigación de ingeniería "pionera".

Por ahora, se han revestido de pino finlandés los troncos 1 y 2 (las setas más cercanas a la calle Regina), pero no ha comenzado a revestir y conformar sus copas, lo que estaba previsto para finales de 2008.

El siguiente paso, según lo previsto por la empresa, era el revestimiento de las setas 3 (junto a la calle Alcázares) y 4 (delante de la 2). Una vez que estuvieran listos estos troncos, empezaría la colocación de sus copas y los trabajos en el parasol número 5. Despues, se recubría el 6, el más cercano a Puente y Pellón. Entonces se llegaría a otro punto crítico: la unión entre las setas 5 y 6, es decir, el paso o techo sobre la calle Imagen hasta la plaza de la fuente.

Ante el panorama de retrasos, el alcalde apostó por que la Encarnación pueda disfrutarse "sin esperar al final, que los ciudadanos vayan tomando parcialmente la obra". "He pedido a la empresa -sostuvo- que replantee el plan de obras para que cuanto antes se pueda abrir el mercado, el museo y pueda disfrutarse del primer parasol", agregó el alcalde, quien apostilló que se está cambiando la idea inicial de completar la obra antes de abrirla al público pese a que "en principio es más barato y más rápido, en teoría, y más cómodo para el constructor".

Por tanto, se comprometió a que "el calendario de la obra permita que los ciudadanos vayan disfrutando de cada parte conforme se vaya terminado", decisión que consideró "acertada dada la magnitud de la obra". Además, reconoció que "ha habido que convencer a la empresa, porque esto no es fácil, no se está hablando de una obra en medio del campo o en una nave en un polígono, sino obras de primera magnitud en pleno centro de la ciudad con una arquitectura de vanguardia, un proyecto atrevido y osado para una zona del casco histórico que necesitaba un revulsivo".

Sin embargo, la empresa aseguró ayer que ya se está trabajando para que el proyecto se abra por fases. Eso sí, el propio Sánchez Monteseirín, en sintonía con Sacyr, garantizó que la idea no es "cambiar el proyecto" pese a la polémica suscitada entorno al mismo y los retrasos que acarrea, sino "adaptar el calendario de obras porque la espera se está haciendo muy larga".

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