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El final, por fin, de la autovía Sevilla-Utrera

Si todo marcha conforme al calendario previsto, antes de que acabe el año estará abierta en todos sus tramos la autovía que une Sevilla con Utrera, una infraestructura de 24 kilómetros cuya importancia se resume en un par de trazos...

el 15 sep 2009 / 17:01 h.

Si todo marcha conforme al calendario previsto, antes de que acabe el año estará abierta en todos sus tramos la autovía que une Sevilla con Utrera, una infraestructura de 24 kilómetros cuya importancia se resume en un par de trazos: su tránsito diario de vehículos (en torno a 43.000) supera en ocasiones al de la comarca del Aljarafe y da servicio a la Olavide, Montequinto, Condequinto, Alcalá de Guadaíra y la misma Utrera. El ayuntamiento de este último municipio, dirigido por el andalucista Francisco Jiménez, desconfía de los plazos previstos desde la Consejería de Obras Públicas, y hay que reconocerle que la historia de la construcción de esta vía avala sus reticencias. La autovía Sevilla-Utrera se empezó a diseñar a finales de los ochenta y arrancó en su ejecución en la Expo del 92. Desde entonces, han hecho falta 15 años de obras escalonadas en cuatro fases y presupuestos ininterrumpidos pero modestos para llegar a la culminación de un proyecto que palía los problemas de accesibilidad del sur de la Gran Sevilla. El retraso ha sido excesivo y ha ocasionado que la autovía se haya incluido en ese catálogo de asignaturas pendientes ligadas al desarrollo de infraestructuras para la corona. Ahora, sea a finales de año o a principios de 2009, se vislumbra el final de un equipamiento viario que acrecienta las posibilidades de desarrollo socioeconómico de todo el arco sur del cinturón metropolitano. Y éste es el dato con el que hay que quedarse. La autovía de Utrera forma parte de esa nueva trama de carreteras en la que se incluye el acceso norte a la Rinconada, el desdoble de la Nacional Cuarta o la ampliación del tercer carril de la A-49 que complementarán la puesta en marcha del Cercanías del Aljarafe y del Metro y las futuras SE-40 y SE-35. Ya no es tanto el momento de regodearse en las deficiencias de la infraestructura viaria de la Gran Sevilla, conocidas por todos, como de aprovecharse de las obras que están vertebrándola y facilitando nuevas oportunidades de negocio y la mejora de la calidad de vida.

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